Gripe A, granizo y caos: la gran final tuvo todos los condimentos

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*El duelo entre Vélez y Huracán tuvo de todo. Desde el fuerte temporal hasta aquel polémico gol de Maxi Moralez. Pero el equipo de Gareca terminó festejando. ¿Y la influenza?

NA
Por NA
La cosa es simple, no hace falta pensarlo mucho y basta con analizar todo lo que ocurrió este domingo en el estadio de Vélez como para darse una idea de que allí, en medio de una muchedumbre exaltada, bajo la furia del granizo y con los nervios de punta, hacía falta una sola bacteria del virus "influenza" como para caer fulminado en cama por la gripe.

La recomendación para estos días es la de evitar las concentraciones, no llevar a los niños; en una palabra, cuidarse.

La AFA fue a contramano de todas las demás federaciones y arremetió con su final de campeonato, que no pudo llegar de otra manera que la de siempre. Desorganización, violencia dentro y fuera de la cancha, factores que se sumaron a las lógicas tensiones que un choque de esta naturaleza.

Los detalles de color fueron muchos en la tarde que Vélez y Huracán definieron un campeonato en una última fecha que era una "final". El trofeo custodiado por agradables señoritas ataviadas con indumentarias insinuantes coloradas, la bandera de Vélez que decía "gripe V", el plantel de Huracán saliendo al campo para la foto y los miles de papelitos que le daban color al marco.
  
En medio de tanto calor sobrevino de manera inesperada una tormenta que obligó a la suspensión momentánea del partido por espacio de 26 minutos.

Entretanto, a los de la tribuna de Huracán les dio por recordar a los de San Lorenzo con una canción: "Esa lluvia de m... no quiere parar, son los cuervos, que no paran de llorar", cantaban.
  
En medio de la granizada los bomberos tuvieron que poner manos a la obra y rescatar del foso a un hombre de cuarenta y cinco años, alienado por la pasión que despertaba el espectáculo. Pero pasó el temporal y la gente volvió a meterse de lleno del partido en el que ocurrió de todo.

Porque la locura se trasladó al campo de juego. El gol de Vélez dejó a Joaquín Larrivey y al arquero Gastón Monzón en el suelo, heridos por el choque, en tanto que se generó un increíble encontronazo en la zona limítrofe del palco de prensa escrita y la platea norte que finalmente no paso a mayores.

A esa altura del partido, ya eran varios los que tenían la gripe asegurada y los que estaban en la cancha aportaron también lo suyo, pero dentro del capítulo de la violencia en el que resultó más perjudicado Sebastián Domínguez que terminó con el rostro ensangrentado.

En definitiva, fue mucho ruido y pocas nueces en una final a la que accedieron dos de los tres mejores equipos del fútbol argentino, pero en la que hubo poco juego, mucha polémica y una dosis de violencia tan cercana a nuestras canchas.

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