Histórico e insólito: Miguel Almirón fue expulsado en el Mundial por taparse la boca para hablarle a un rival
El volante paraguayo vio la tarjeta roja en el cierre del primer tiempo ante Turquía luego de que el VAR detectara la infracción. Se trata de la "regla Prestianni"
Histórico e insólito: Miguel Almirón fue expulsado en el Mundial por taparse la boca para hablarle a un rival
El duelo entre Paraguay y Turquía por el Mundial 2026 quedará guardado en los libros de historia del fútbol, aunque no precisamente por cuestiones estrictamente tácticas. En el cierre de la primera mitad, el seleccionado conducido por Gustavo Alfaro sufrió un golpe devastador e inesperado: la insólita expulsión de su máxima figura, Miguel Almirón.
El talentoso futbolista protagonizó una acción que hasta hace poco tiempo era moneda corriente en las canchas, y que se prohibió tras el incidente de Gianluca Prestianni en la Champions League.
El mediocampista del Newcastle se tapó la boca con su camiseta para decirle algo a un futbolista turco en medio de una discusión. Lo que pareció olvidar es que las cámaras de tecnología ya no perdonan ese gesto: tras un llamado inmediato desde la cabina del VAR, el árbitro principal revisó la jugada y le mostró la tarjeta roja directa ante la incredulidad de todo el banco paraguayo.
El origen de la ley que castigó a Miguel Almirón
Esta drástica determinación reglamentaria es de factura reciente y tiene un antecedente directo muy oscuro en el fútbol europeo. La FIFA implementó esta estricta prohibición luego del escándalo internacional protagonizado por el argentino Gianluca Prestianni en la Champions League.
En aquella oportunidad, el ex-Vélez se tapó la boca de manera deliberada para insultar al brasileño Vinícius Jr., quien posteriormente denunció ante las autoridades haber recibido graves insultos racistas que no pudieron ser captados por las cámaras de transmisión debido al ocultamiento del rostro.
A raíz de ese episodio que recorrió el mundo, el máximo organismo del fútbol mundial cortó por lo sano y estableció una regla tajante: ningún futbolista puede taparse la boca al momento de dirigirse a un rival o a los árbitros. Quien lo haga, se expone a la expulsión directa por presunción de conducta antideportiva o insultos graves.
Almirón se convirtió, de esta manera, en la primera "víctima" oficial de la rigurosidad de esta nueva era de control disciplinario. Su error amateur no solo dejó a Paraguay con diez hombres en un partido donde se juega la clasificación a los octavos de final, sino que expone la falta de adaptación de los futbolistas a las nuevas normativas que buscan erradicar el lenguaje de odio y las agresiones verbales ocultas en el campo de juego.
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