Javier Tebas pidió una sanción ejemplar para Andrada tras su agresión: "Una auténtica barbaridad"
El presidente de LaLiga fue contundente al referirse al golpe del arquero argentino en el clásico entre Zaragoza y Huesca y reclamó una pena mucho más dura que la prevista.
La fuerte agresión protagonizada por Esteban Andrada en el cierre del clásico entre Real Zaragoza y SD Huesca sigue generando repercusiones en el fútbol español. En las últimas horas, quien se expresó con dureza fue Javier Tebas, presidente de LaLiga, que no dudó en calificar el episodio como extremadamente grave y pidió una sanción histórica para el arquero.
El hecho ocurrió en los instantes finales del encuentro, cuando el ex Boca reaccionó con un golpe de puño contra Jorge Pulido, capitán del equipo rival. La acción fue rápidamente sancionada por el árbitro, que elaboró un informe contundente, y derivó en una ola de críticas desde distintos sectores del fútbol.
Desde el punto de vista reglamentario, el caso se encuadra en el artículo 103 del Código Disciplinario de la RFEF. En principio, una agresión sin consecuencias físicas graves podría implicar una sanción de entre cuatro y doce partidos. Sin embargo, el panorama podría agravarse debido a que Pulido terminó el partido con un hematoma en el pómulo izquierdo, lo que elevaría la pena a un rango de entre seis y quince fechas.
Javier Tebas quiere que Esteban Andrada esté "varios meses sin jugar"
Para Tebas, ese castigo resulta insuficiente. El dirigente fue tajante al opinar sobre la situación: “Pues me parece una auténtica barbaridad y la sanción debería ser lo máximo posible”. Además, fue más allá al cuestionar los límites del reglamento actual y exigir una revisión más estricta en este tipo de casos: “Parece ser que el reglamento habla de solo de 12 partidos, cuando realmente tenía que ser la sanción de varios meses sin poder jugar“.
Las palabras del titular de LaLiga reflejan la intención de que el episodio no pase desapercibido y que se marque un precedente claro en materia disciplinaria. La gravedad del gesto, sumada a la repercusión mediática, empujan a que los organismos correspondientes evalúen una sanción ejemplar.
A pesar de este contexto adverso, Andrada podría contar con algunos atenuantes. Uno de ellos es el arrepentimiento inmediato, ya que el arquero pidió disculpas públicamente tras el partido. Además, se contemplan otros factores que podrían influir en la decisión final, como una eventual provocación previa o su historial disciplinario, que hasta ahora no registraba antecedentes de este tipo.
El propio jugador intentó explicar su reacción en su descargo: "A lo largo de mi carrera he tenido una sola expulsión, la he tocado afuera del área con la mano. Se puede ver en mi trayectoria que fue una situación límite, me salí de contexto y reaccioné de esa forma”. Mientras se espera la resolución oficial, el caso sigue generando debate en España.
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