La bronca de los hinchas de River en el hall del Monumental y clamor por el regreso de Ramón Díaz

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Tras la eliminación hubo rechazo total al ciclo de Chacho Coudet y un grito unánime que tronó fuerte en la medianoche por la vuelta del riojano.

Para el mundo River, el hall del estadio Monumental funciona como la Plaza de Mayo de la política nacional: el lugar sagrado donde la gente elige concentrarse para exigir respuestas, protestar y descargar toda la frustración contenida, y así se sintió este miércoles por la noche.

Tras consumarse la dolorosa eliminación en los octavos de final de la Copa Sudamericana ante Independiente Santa Fe, el recinto volvió a transformarse en un auténtico hervidero.

Minutos después de que las tribunas despidieran al equipo entre una silbatina impiadosa, decenas de socios y fanáticos furiosos coparon el corazón del club.

La paciencia se terminó de romper: el respaldo absoluto que alguna vez supo cosechar Chacho Coudet por su pasado como jugador de la Banda se evaporó por completo ante un presente insostenible, marcado por un flojo andar en el Torneo Clausura y este nuevo mazazo continental.

El grito de los hinchas de River por Ramón Díaz

El clima de tensión escaló rápidamente en el hall. Entre algunos incidentes menores y la caída de las vallas de contención que intentaban ordenar el tumulto, la bronca popular se canalizó en cánticos lapidarios, princialmente contra el DT, quien además decidió cancelar la conferencia de prensa. .

El apuntado fue el entrenador, despedido con el inconfundible grito de "andate Chacho la p... que te parió". Sin embargo, la protesta rápidamente mutó hacia la nostalgia y la esperanza de salvación, haciendo retumbar las paredes del club con un clásico que ilusiona a las tribunas en cada crisis: “Borombombom, borombombom, cantemos todos para que vuelva Ramón”.

Entre la desilusión por una eliminación que profundiza una crisis total y la falta de respuestas desde el banco de campo, el hincha millonario dejó en claro que el ciclo está terminado y ya comenzó a pedir a gritos un viejo caudillo para encausar el rumbo.

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