La historia que une al DT de Gimnasia de Chivilcoy con una tarde inolvidable en la Boca

Deportes

Alberto Salvaggio fue testigo privilegiado del último partido de Hugo Gatti como profesional. Aquel día, desde el banco de Armenio, vivió una jornada que quedó marcada a fuego.

El cruce entre Boca y Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy por la Copa Argentina 2026 tendrá un condimento especial que pocos conocen. Del lado del conjunto bonaerense estará Alberto Salvaggio, un entrenador con pasado en la Primera División que, hace casi cuatro décadas, fue protagonista indirecto de uno de los capítulos más recordados en la historia xeneize.

Antes de dedicarse a la conducción técnica, Salvaggio fue arquero y llegó a integrar el plantel de Deportivo Armenio en la máxima categoría. El 11 de septiembre de 1988, aquel modesto equipo visitó la Bombonera en el inicio del campeonato y sorprendió al imponerse 1-0. Ese encuentro quedó grabado por un motivo que excede el resultado: fue la última función oficial de Hugo Orlando Gatti con la camiseta azul y oro.

mono navarro montoya hugo gatti

Salvaggio estuvo esa tarde en el banco visitante. Desde allí observó cómo el experimentado arquero cometía un error que terminaría siendo decisivo. Sergio Silvano Maciel capitalizó la jugada y marcó el único tanto del partido. Años más tarde, el propio entrenador recordó aquel instante: "El Loco salió a destiempo y la Fiera aprovechó y convirtió. El Pato Pastoriza lo sacó y ya no pudo volver más...".

Esa sustitución marcó el cierre de un ciclo histórico y abrió la puerta a la titularidad de Carlos Fernando Navarro Montoya en las semanas siguientes. El contexto también era particular. Boca, dirigido por José Omar Pastoriza, había renovado su plantel y llegaba con expectativas altas. Sin embargo, tropezó ante un rival que escribió una página dorada. Para Salvaggio, que no ingresó pero formó parte de la delegación, fue una vivencia imposible de borrar.

dt gim chivilcoy

Su carrera continuó mayormente en el ascenso, con pasos por distintas instituciones, hasta volcarse a la dirección técnica. Hoy, al frente de Gimnasia de Chivilcoy, se prepara para un desafío mayúsculo frente a uno de los gigantes del país. Consciente de la diferencia de presupuestos y jerarquía, mantiene una convicción que repite puertas adentro: “Somos conscientes que en este partido con Boca nuestra chance es mil contra uno, empezando por los presupuestos de ambos equipos y siguiendo por la categoría de jugadores. Pero desde que conocimos el rival, les vengo diciendo a mis jugadores que adentro de la cancha son 11 contra 11 y éste va a ser un partido muy especial".

Tal vez, en la charla previa al encuentro, evoque aquella tarde de 1988. Esta vez no será espectador de un hecho histórico ajeno. Buscará, desde el banco contrario, escribir el suyo propio.

Embed

Dejá tu comentario