La intimidad de los festejos de Boca en Brasil: la reacción de Riquelme tras llegar a la final

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El presidente xeneize celebró junto al plantel el pase a la final de la Copa Sudamericana y vivió en Río de Janeiro una previa cargada de recuerdos, caminatas y emociones.

Juan Román Riquelme vivió una noche especial en el Maracaná. Después del triunfo de Boca por 3-1 ante Vasco da Gama, que le permitió al equipo clasificarse a la final de la Copa Sudamericana 2026, el presidente xeneize se sumó a los festejos del plantel y dejó ver su felicidad en las imágenes que difundió el club.

Aunque hoy ocupa el máximo cargo dirigencial, la emoción de Román estuvo lejos de la distancia que suele asociarse con los presidentes. En el vestuario visitante celebró junto a los futbolistas, en una escena que reflejó cuánto disfruta de las noches decisivas de Boca, incluso desde afuera de la cancha.

Uno de los momentos que trascendió fue su encuentro con Lautaro Di Lollo, uno de los goleadores del partido. Más tarde, cuando salió del vestuario del estadio, Riquelme también llamó la atención de los periodistas brasileños y de los hinchas que buscaban una foto o un autógrafo.

Las caminatas de Riquelme por Río de Janeiro

La conexión de Riquelme con el partido comenzó mucho antes del pitazo inicial. Durante su estadía en Brasil, el dirigente salió a caminar por la costanera de Barra de Tijuca junto a sus colaboradores más cercanos, con quienes comparte la gestión cotidiana del club. En esas recorridas, el fútbol ocupó buena parte de las conversaciones: el presente del equipo, la posibilidad de conseguir títulos y los recuerdos de otras grandes campañas internacionales.

La costumbre tiene un antecedente especial en la historia de Boca. Carlos Bianchi solía convocar a sus jugadores a caminar por los alrededores del hotel de concentración, sin importar si estaban en San Pablo, Tokio u otra ciudad. Aquellas salidas servían para distenderse antes de los compromisos importantes.

Esta vez, Riquelme volvió a experimentar algo parecido, aunque desde otro lugar. Ya no podía cambiar el resultado con una asistencia o una jugada, pero sí acompañar al equipo en una instancia que lo movilizó como en sus mejores épocas de futbolista.

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