Los históricos reyes sin corona

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*Angel Cappa sacó a la luz la histórica pelea: ”Huracán será el equipo recordado de este campeonato”. Otros equipos atravesaron el tiempo gracias a su juego y no a sus títulos. ¿Valen los subcampeonatos?

Será una discusión sin final. Esos temas que cada vez se tiran sobre una mesa futbolera, los interlocutores terminan a los gritos y al borde de una gresca generalizada. Es que todos creen tener la verdad. Y, se sabe, en el fútbol hay pocas verdades. Según algunos, la verdad la da un título logrado. Según otros, la verdad está dada por el juego. La eterna discusión de los campeones morales y los reyes sin corona.

Huracán será el equipo recordado de este campeonato”, tiró Angel Cappa apenas 24 horas después de la final que consagró a Vélez. Así, el DT del Globo lanzó la primera piedra y puso sobre la superficie el dilema futbolero. Pero del otro lado, Roberto Nanni salió enseguida a responderle: “La gente se acuerda del campeón y no si hubo otro equipo que jugó muy bien pero no logró el título".

Lo que está fuera de discusión es que hay equipos que quedaron en la retina de los hinchas por su juego, por la expresión dentro del campo de juego, más allá de los títulos cosechados. Esos equipos que superaron la barrera del tiempo y serán recordados eternamente.

El gran paradigma es la “Naranja Mecánica”. Aquella selección de Holanda será rememorada como la mejor de la historia. Y, sin embargo, no ganó nada. Con Johan Cruyff a la cabeza, acompañado por Johnny Rep, Van Hanegem, Rudi Krol y Johan Neeskens, entre otros, arrasaba con todo. Y Argentina lo sufrió: cayó 0-4 en el Mundial de 1974. No obstante, en aquella copa se quedó con las manos vacías, al perder la final ante Alemania Occidental en Munich. A los cuatro años, se repitió la historia con el equipo de César Luis Menotti en el Monumental: perdió la final 1-3 con los goles de Kempes y Bertoni.

Otra selección recordada es “La Máquina Húngara” que cayó en la final del Mundial de 1954 en Suiza: le ganaba 2-0 a Alemania y terminó perdiendo 3 a 2. En los comienzos de la década de ’50, Hungría arrasaba con todo y le rompió el invicto histórico a Inglaterra en el mítico estadio de Wembley. 
 
Brasil de 1998 será inmortalizado también como un campeón moral. El equipo de Mario Zagallo, y con el trío Ronaldo-Rivaldo-Bebeto, cayó derrotado ante el local, Francia, en una final que será recordada por la polémica presencia de Ronaldo, quien no estaba en condiciones de jugar.

En el ámbito local, los nostálgicos recuerdan al Banfield que salió subcampeón en 1951, cuando Racing se quedó con el título en la final disputada en el Viejo Gasómetro de Avenida La Plata. Aunque en esa definición, la política también hizo su juego: Juan Domingo Perón, presidente en aquel momento, quería que gane el conjunto de Avellaneda, mientras que Evita se inclinaba por el más modesto. Incluso, el equipo de Racing fue bautizado como “Sportivo Cereijo” por la influencia que tenía Ramón Cereijo, el secretario de Hacienda del General.

Más cerca en el tiempo, Tigre era el gran favorito de la gente para quedarse con el Apertura 2008. Sin embargo, el histórico triangular quedó en manos de Boca (el otro equipo era San Lorenzo) y el equipo de Carlos Ischia terminó dando la vuelta olímpica. Y Gimnasia de La Plata vivió una frustración similar en 1995, a manos del Cuervo de Boedo.

Se podrá seguir repasando la historia y los campeones morales saltarán a la luz. Se podrá seguir recordado a esos equipos que rompieron la barrera del tiempo para quedar impregnados en la memoria de los fanáticos. Aquellas formaciones que se repetían de memoria y llenaban los ojos de fútbol. El Huracán de Angal Cappa ya se guardó un lugarcito en esta discusión eterna.

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