¿Quién era el "Chueco" García, el jugador de Racing que admiraban Mirtha Legrand y su familia?
Mirtha Legrand confesó en su programa el fanatismo de su familia por Racing y recordó al "Chueco" García. Conocé la gran historia del "Poeta de la zurda".
¿Quién era el "Chueco" García, el jugador de Racing que admiraban Mirtha Legrand y su familia?
Durante La Noche de Mirtha, la reconocida conductora Mirtha Legrand sorprendió a todos sus invitados al hablar de la actualidad deportiva de Racing, el equipo de sus amores. En medio del debate futbolero, recordó con profunda nostalgia a Enrique "Chueco" García, el legendario jugador que enamoró a toda su familia.
El legado del "Chueco" García en Racing y el Fútbol
El debate comenzó cuando el periodista deportivo Horacio Pagani, uno de los invitados a La noche de Mirtha, detalló el complejo panorama que atraviesa el club de Avellaneda. "A Gustavo Costas, que es el entrenador, la gente lo quiere mucho, pero esta vez no ganó nada", explicó Pagani sobre el presente del equipo.
Fue en ese momento que la "Chiqui" intervino y confesó que, si bien ella no sufre de manera excesiva por los resultados deportivos, sí le apena ver perder a su equipo. Para argumentar el arraigo de su pasión, reveló un dato que sorprendió a todos los presentes: "Mis nietos son de Boca, pero la mayoría de mi familia era de Racing, en la época del ‘Chueco’ García".
Pero, ¿quién fue realmente este talentoso futbolista al que se refería la conductora? Nacido en la provincia de Santa Fe en el año 1912, Enrique García fue apodado popularmente en el mundo del deporte como el "Poeta de la Zurda". Hasta el día de hoy, los historiadores y fanáticos lo consideran unánimemente como uno de los mejores punteros izquierdos en toda la historia del fútbol argentino.
Tras brillar con enorme soltura en Gimnasia de Santa Fe y posteriormente en Rosario Central, el delantero llegó a la Academia en 1936 a cambio de una cifra récord para el mercado de la época. En su paso por Avellaneda, disputó más de 200 partidos consecutivos a lo largo de ocho exitosísimas temporadas, deslumbrando a los estadios enteros con sus inigualables gambetas y sus centros milimétricos ejecutados sobre la línea de cal.
Su asombroso talento y velocidad no solo cautivaron para siempre a los simpatizantes académicos y a la familia de Mirtha Legrand, sino que lo llevaron a lo más alto a nivel continental, coronándose bicampeón de la Copa América con la Selección Argentina en los años 1937 y 1941.






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