Volver a empezar: la conmovedora historia de Oscar Reinoso

Deportes

Su hijo sobrevivió a la tragedia de Cromañón y tiempo después le amputaron una pierna por un cáncer. Estuvo deprimido, pensó en matarse, pero logró salir adelante: hoy es el único argentino amputado compitiendo en el tenis amateur y viaja por el mundo contando su historia.

Estaciona su auto, se baja, se arregla la ropa y lo cierra. Oscar Reinoso camina con decisión, seguridad y confianza rumbo al lugar pactado para su charla con minutouno.com. La misma seguridad que le permitió no bajar los brazos y comenzar de nuevo cuando le diagnosticaron en 2007 un cáncer en su pierna derecha que derivó en su posterior amputación.

Deportista de siempre, cinturón negro y miembro del Seleccionado argentino de taekwondo y luego federado en tenis, este hombre de 51 años recibió la peor noticia tras unas vacaciones en Brasil en las que comenzó a sentir molestias en su pierna.

“Se me empezó a hinchar y fui a la clínica, no le podían encontrar la solución hasta que uno de los médicos de guardia me recomendó hacerme una tomografía”, relata sobre el comienzo de lo que fue el acontecimiento que cambió su vida por completo.

Cuando le vi la cara al médico que vio los análisis, me di cuenta de todo, aunque el que me hizo caer en que tenía cáncer fue un camillero mientras me llevaba a la sala de operaciones”, asegura Reinoso, que en el momento en el que comenzó a ir al oncólogo y cuando se encontró con otros enfermos de cáncer se dijo para sí mismo: “Acá voy a tener que empezar a trabajar para salir para adelante”.

Tenía 18 horas de quimio, quede pelado totalmente, no tenía ni cejas. Los corticoides me destruyeron. Me iba todos los fines de semana al mar, no encontraba el camino. Hice meditación, consulté brujas, chamanes, de todo, no encontraba la solución, hasta que entendí que el cáncer estaba dentro mío y debía luchar contra él”, relata.

Varios meses después del diagnóstico, y cuando quedaba poco y nada para evitarlo, a Reinoso le amputaron su pierna (desde arriba de la rodilla) en el Hospital Italiano. “Usted no va a poder jugar nunca más al tenis, me dijo el médico en su momento”, confesó, aunque el tiempo iba a terminar demostrando todo lo contrario.

Los primeros meses posteriores a la amputación fueron los peores para Reinoso, al que le costó y mucho superar la depresión. “10 o 15 veces pensé en matarme. Al principio fue bastante complicado, no le encontraba la vuelta, estuve 3 meses sin salir de mi casa”, cuenta como si estuviese relatando algo normal, de todos los días. Para peor, su madre murió en el medio del proceso, otro golpe más para una vida que parecía haber tocado fondo.

Durante la extensa charla, Oscar nombra una y otra vez el apoyo de su familia en todo momento. Su ex esposa Marcela y sus cuatro hijos, Micaela, Alan, Evelin y Lautaro, que en 2004 sobrevivió a la tragedia de Cromañon, en la que murieron 194 personas, y que hoy está radicado en Nueva Zelanda.

Lo cierto es que, superado ese momento de depresión, Oscar comenzó a sentir que podía salir adelante. Para eso, llamó a su entrenador de tenis, el prestigioso Fernando Rilo, y comenzó muy lentamente a practicar tenis, primero en silla de ruedas y luego, cuando pudo finalmente hacerse con la prótesis necesaria, caminando y trotando con paciencia.

En medio de este proceso, Reinoso viajó a Nueva Zelanda para conocer a su nieto y, según cuenta, ése fue el comienzo de otra historia: “Mi hijo me gestionó charlas, pude ver la Copa Davis y tuve varios contactos con los mejores jugadores del circuito, como Marcos Baghdatis y el francés Gael Monfils, entre otros”.

Si bien reconoce que “en el exterior tengo el reconocimiento que no tengo en mi país”, confía en que conocer a Gustavo Marcaccio, entrenador de Juan Mónaco, fue el puntapié inicial para poder dar a conocer su actividad en Argentina.

Participó de la Copa Vilas y también peloteó con jugadores de renombre como Máximo González y Diego Hartfield, y hasta tuvo la chance de cruzarse con Juan Martín Del Potro. “Los veía por tele y hoy ellos me felicitan a mí, es algo de no creer”, asegura.

Una de sus mayores frustraciones de los últimos tiempos fue haberse quedado afuera de la exhibición entre Del Potro y Roger Federer en el Tigre, ya que finalmente no lo convocaron para estar en ese evento. “Yo no quería ir por la foto con Roger, pero creo que se podría haber hecho algo en la previa del partido”, se quejó.

Mi vida hoy es trabajar y entrenar. No necesito reconocimiento, yo necesito que el amputado sepa que puede rearmar su vida, que puede hacer lo que quiere, porque es muy difícil”, es la frase con la que Oscar Reinoso define su actualidad. Lejos de las quejas, la resignación o la depresión, su vida hoy pasa por otros aspectos.

Entrena todos los días en GEBA y en los próximos meses viajará a Auckland, Australia y Acapulco para participar en diferentes exhibiciones de tenis en los torneos del circuito ATP.

“Yo soy el tipo más feliz del mundo, para mí la vida es cada día más linda. Nunca me pregunté por qué a mí, sino por qué no a mí. Me lo merezco, como cualquier otra enfermedad. Uno tiene buenos momentos y malos”, admite con puro optimismo.

Si bien todavía sigue luchando contra el cáncer (tuvo metástasis en 2009, 2010 y hace tres meses tuvo que volver a operarse), este ejemplo de vida resume en una declaración su punto de vista sobre la enfermedad que le cambió la vida: El cáncer es tonto. Nunca entiende que si yo me muero, él se muere conmigo, yo quiero demostrarle todo lo contrario, que tengo ideas y muchas ganas de vivir. Si me quiere matar, va a tener que laburar muchísimo”.


      Embed

Pablo Rodríguez Denis

Temas

Dejá tu comentario