Denuncian que proveedores externos endurecen las condiciones de venta por temor al default

Economía

La Cámara de Importadores denunció que empresas europeas, asiáticas y estadounidenses reclaman el cierre en efectivo y de manera anticipada de las compras realizadas en el extranjero.

Los importadores se mostraron preocupados por la presión que les genera la decisión de empresas europeas, estadounidenses y asiáticas de reclamar el cierre en efectivo y de manera anticipada de las compras realizadas en el exterior, producto del temor ante la situación de cesación parcial de pagos de la Argentina para con bonistas reestructurados a causa del fallo del juez Thomas Giresa.

    Así lo indicó Miguel Ponce, gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara de Importadores (CIRA), quien confió en la necesidad de "cerrar bien" la situación abierta con los fondos buitre, que motivó la multiplicación requerimientos y trabas de exportadores de Estados Unidos, Europa y Asia.

    "La industria financiaba su proceso productivo pidiendo créditos externos en dólares al 6, 7 y 8 por ciento, pero después del 30 de julio, no se baja del 35 por ciento y los bancos no ofrecen, lo que impacta directamente sobre la industria exportadora"
, aseguró Ponce en declaraciones a la agencia DyN.
    
          Agregó que "lo más grave para importadores y exportadores es la brecha (entre el dólar oficial y el paralelo), en lo que estábamos acostumbrados a una brecha cercana al 30 por ciento, cuando lo ideal es de un dígito, y ahora estamos entre un 55 y 60 por ciento".

    Por eso, el dirigente de CIRA comentó que "todas las tendencias (evaluadas por el sector privado) se han agravado: a comienzos del año se pensó en una inflación del 30 por ciento y ahora se ubicaría por arriba del 40 al 45 por ciento" para el 2014.

    De igual forma, Ponce aseguró que los importadores evalúan además que por el efecto recesivo, se pensaba que el año cerraría con una caída del 1,5 por ciento en el PBI, y "ahora es de alrededor del 4 por ciento, esto ya se nota y se paga en el caso de la mano de obra".

    "Lo importante sería cerrar bien (el conflicto con los  holdouts) para que se reduzca el daño que se vive en esta situación y que sea lo más breve posible, para volver cuanto antes al mercado externo", manifestó.

    Desde CIRA pidió al Banco Central avanzar con la liberación de pagos de importaciones por un valor de 4.000 millones de dólares, donde el 50 por ciento depende de las compras realizadas oportunamente por empresas automotrices.

    "A fines de enero los plazos de pago eran a 55 días, y luego a pedido oficial se estiró al plazo histórico de 110 días, y comenzó a acumularse una deuda, hasta que trascendió la cifra de 4.000 millones (de dólares)", explicó.

    Ponce comentó que luego de conocerse noticias en el exterior sobre el default, los proveedores externos pasaron de reclamar un período de pago "de 30 días a una semana, y hay casos graves que piden cash (efectivo) o por adelantado".

    Desde el sector privado se reconoció que tras lo sucedido el 30 de julio, en la negociación con los fondos buitre y la intervención del juzgado del neoyorkino Thomas Griesa, "se endurecieron las condiciones de venta" adoptados por los proveedores del exterior.

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