Diez años después se cancela la mayor deuda del corralito
La mayoría de los ahorristas que recibieron el BODEN 2012 se desprendieron de los mismos en poco tiempo. Los pocos que aún los conservan, este viernes podrán cobrarlos.
En poco tiempo la Argentina mostraba imágenes increíbles. Los bancos vallados y en muchos casos con sus ventanales cerrados y tapiados. Golpes de cacerolas ensordecedores y gente "encadenada" a las puertas y en los interiores de las entidades financieras. Todos querían su dinero. Nadie lo devolvía.
Los depósitos habían sido "cambiados forzosamente" a una paridad de $1,40 + CER y habían sido reprogramados los plazos de vencimiento de los plazos fijo por unos nuevos certificados denominados CEDRO.
Ante la necesidad de salvar a los bancos y respetar la moneda de origen de las colocaciones, Lavagna diseñó el BODEN 2012 . Entre el $1,40 + CER y el valor real del dólar en el mercado, el gobierno de Duhalde decidió que el Estado se hiciera cargo de la diferencia con este bono. Lógicamente los ahorristas pagaron el otro costo enorme.
Al día siguiente de salir al mercado, quienes estuvieron necesitados de vender este título para hacerse del dinero que los bancos no les devolvían desde hacía nueve meses, tuvieron que resignar la mitad de su valor.
La mayor parte de los pequeños ahorristas ya no lo tienen. Paradójicamente fueron los bancos y los grandes fondos los que más se beneficiaron con este papel y por partida doble. En primer lugar porque el Estado se hizo cargo de la diferencia entre lo pesificado y el valor del dólar billete. En segundo lugar porque recompraron estos bonos a miles de ahorristas a porcentajes muy por debajo de su valor nominal. Quienes pudieron esperarlo, lograron venderlos al ciento por ciento de su paridad seis años después.
Cuando este viernes quienes posean aún los bonos y reciban los dólares billete por una cifra igual a la que tenían depositada en algún banco diez años atrás, habrán cerrado una historia difícil. Sin hacer demasiados cálculos, habrán perdido una cifra importante en comparación con el rendimiento de otras inversiones en diez años.
Pero paradójicamente, el momento actual le puede dar revancha.
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