La caída del Merval fue una de las más importante de las bolsas latinoamericanas (casi 4,%). Y es que ayer, en el Jueves Negro para las bolsas, en nuestro país se combinaron dos tendencias fuertes:
Por un lado, el capítulo internacional: La retracción del mercado inmobiliario norteamericano hizo que disminuyeran las expectativas de crecimiento de esa economía, y por lo tanto, los inversores se desprendieron de los títulos de deuda de países emergentes. Argentina, en ese contexto fue tan afectada como sus pares latinoamericanos.
Pero además, está el contexto nacional: A la baja generalizada se sumó una tendencia advertida desde 48 horas atrás que consiste en la venta masiva de títulos públicos de deuda argentina por parte de los inversores internacionales, debido al malestar con el “dibujo” de los números de la inflación argentina y la leve tendencia alcista del dólar.
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Esto, como era de esperar, provocó un nuevo aumento del riesgo país. El indicador que elabora el banco de inversión JP Morgan subía un 17,4%, la máxima subida desde la recuperación de la economía, en 2003.
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