Cómo es el famoso "pacto social" que propone Cristina Kirchner

Economía

Aunque se haga la distraída y apoye el maquillaje de los números del INDEC, la presidente electa Cristina Fernández sabe que la inflación es el gran nubarrón que tiene enfrente. Y sabe que, de no desactivarlo en el corto plazo, se puede convertir en su gran dolor de cabeza.



Pero la Primera Dama no está de acuerdo con los economistas ortodoxos que le recomiendan enfriar la economía, es decir, desincentivar el consumo de los sectores medios para frenar la demanda y con ello disminuir la inflación. Parece que la mejor receta que ensaya el oficialismo para evitar la espiral inflacionaria  es el “Pacto Social”. ¿En qué consiste?



Sintéticamente, el Pacto Social es un gran acuerdo entre gobierno, empresarios y sindicatos para congelar los salarios y los precios y evitar que se siga profundizando el deterioro.


Hasta ahí todo bien. Las dudas surgen cuando se plantea la viabilidad de este camino, o quizás mas aun, su eficacia. La “buena onda” que el kirchnerismo tiene con Hugo Moyano no alcanza para garantizar que el líder camionero contenga a todo el sindicalismo en el reclamo salarial. De hecho, Moyano acaba de asegurar que debería generalizarse el acuerdo logrado por SMATA y las empresas automotrices, que consiste en un plus no remunerativo que se pagaría como un bonus luego del medio aguinaldo, para recuperar lo perdido durante este año por la inflación.



Los empresarios acaban de mostrar un escenario optimista: En el coloquio de IDEA, escenario privilegiado del sector empresarial, se difundió una encuesta en la que tres de cada cuatro consultados creen que el año que viene estarán igual o mejor que el que se termina. Sin embargo, la inflación se sigue percibiendo entre los ejecutivos como el gran cuco y nadie arriesga una formula para frenarla, toda vez que la capacidad productiva de las industrias está trabajando muy cerca de su límite, lo cual obliga a subir los precios,



La carta que Cristina se guarda para revertir esa tendencia es sumar a los bancos al Pacto Social. En la Casa Rosada tienen un informe que sostiene quee el sistema financiero destina sólo 11 puntos del PBI a los créditos . Es decir, que su incidencia en el financiamiento del consumo es casi nulo.
Si la clase media viene aumentando su participáción en la ecoomia y los sectores populares recuperaron su capacidad de compra hasta niveles superiores a los de 1997, esto se hizo en gran medida, en base a los sueldos. La participación de las entidades financieras es, desde la perspectiva de la futura presidenta, imprescindible para evitar la suba salarial.

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