Consecuencias de la crisis: industrias golpeadas por la falta de gas y electricidad

Economía


  • El frío impulsó el consumo en los hogares y generó restricciones para el consumo de gas y electricidad en las industrias.

  • Según empresarios del sector, la provisión de gas y electricidad no se movió desde los niveles del año pasado, pero el consumo domiciliario se incrementó 22%.

Las fábricas pasan un momento de escasez. El frío que golpeó especialmente en el mes de junio hizo aumentar radicalmente el consumo de electricidad y gas en los hogares y las fábricas ven restringido el suministro de energía con implicancias devastadores: cortes, suspensión de turnos laborales, disminución de producción e incluso roturas en el material de trabajo.

El diario Clarín publica tres ejemplos que describen la crisis que vive el sector. Tres fábricas de cerámicos y revestimientos de interiores ubicadas en Campana, José León Suárez y Pilar fueron precavidos y produjeron de más en el verano al advertir la crisis que se presentaría en invierno, pero ni los peores pronósticos anunciaban que les cortarían el suministro por 39 días y se quedaron sin stock.

Incluso, muchas industrias pierden material altamente valuado, como es el caso de una fábrica que trabaja con hornos. A la feliz noticia de que el suministro de gas sería reestablecido a principios de este mes, le siguió la tragedia: a los dos días lo volvieron a cortar y terminó con un horno roto porque no fue apagado de modo gradual.

En la Unión Industrial Argentina (UAI) no se habla de otra cosa que de la crisis energética. Un informe del Departamento de Infraestructura de la UIA les confirmó que la provisión de gas y electricidad no se movió desde los niveles del año pasado, pero el consumo domiciliario se incrementó 22%.

Incluso, la bronca entre los industriales los lleva a pasarle facturas al Gobierno, ya que le achacan no haber realizado una verdadera campaña para concienciar a los usuarios acerca del uso racional de la energía.

Las restricciones llegaron, incluso, a los shoppings donde muchos se mantenían ajenos e iluminaban sus vidrieras lo máximo posible. Allí las multas aplicadas por el Gobierno resultaban irrisorias y los autoridades del centro de compras determinaron cobrar “una multa diez veces más cara que la Secretaría de Energía” si alguien se pasa del consumo, según afirmó a Clarín el dueño de un local.

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