Consumo: la "Economía del Fastidio" le cuesta a cada hogar argentino $23.912 por mes

Economía

Un reciente informe reveló los costos ocultos que pagan los consumidores por trámites engorrosos, bots y recargos. Cómo impacta en el bolsillo y la economía.

En la Argentina actual, existe un costo silencioso que que impacta de lleno en los recursos y el tiempo de los ciudadanos. Se trata de la denominada "Economía del Fastidio", un concepto que engloba el tiempo perdido, los cargos sorpresa y los trámites diseñados para agotar la paciencia de los clientes.

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Según un reciente informe, este fenómeno estructural le cuesta a cada hogar del país unos $23.912 por mes.

Las prácticas que más irritan al comprar

El concepto de "Economía del Fastidio" fue acuñado por economistas estadounidenses para definir el conjunto de costos que los consumidores pagan en tiempo, dinero e irritación para navegar por su vida cotidiana. Para entender cómo afecta a nivel local, la consultora Focus Market relevó a 2.640 consumidores argentinos y midió su nivel de hartazgo.

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Los resultados indicaron que, al momento de adquirir un producto, el 46% se fastidia principalmente por la letra chica y las condiciones ocultas. A este enojo le siguen un 28% que rechaza las ofertas y promociones confusas (con beneficios llenos de excepciones), y un 13% que repudia los costos de envío inesperados que aparecen recién en el último paso de la compra.

La pesadilla de la postventa y el impacto económico

El escenario empeora notablemente en la etapa de postventa, donde los sistemas están diseñados para desalentar al usuario. El 64% de los encuestados identificó a la atención al cliente mediante bots, sin posibilidad real de acceder a un operador humano, como su principal fuente de enojo. Le siguen las demoras en reclamos y garantías con múltiples requisitos (14%) y las suscripciones con precios engañosos que aumentan en silencio (12%).

Damián Di Pace, director de la consultora, explicó que la gran mayoría de estas fricciones no son simples ineficiencias corporativas, sino una práctica comercial totalmente deliberada.

Extrapolando los datos internacionales al PBI nacional, se calcula que este desgaste constante genera un costo anual para la Argentina estimado en más de 3.242 millones de dólares. Tal como concluyó el especialista: "Cuando el fastidio se vuelve estructural, también se transforma en un costo económico".

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