Cuando el rock la junta con pala
* Los recitales de artistas internacionales generan una extraña pasión en un público que no duda en endeudarse para asistir.
* Los tickets cuestan entre $80 y $ 440
* ¿Cuánto cobran los artistas y cómo se reparte el dinero de las entradas?
En la década del ’90, cuado este país decidió que su moneda valía lo mismo que un dólar, el público se acostumbró a ver bandas y artistas de nivel internacional. En ésa época vinieron Michael Jackson, Prince, Paul McCartney, Guns n’ Roses y los Rolling Stones, solo por nombrar algunos. En los últimos años resurgió ésta tendencia, pero con una notable diferencia: El dólar cuesta alrededor de $3y las entradas representan aproximadamente el 50% del sueldo inicial de los adolescentes y jóvenes que trabajan. Desde el 2005 hasta ahora vinieron Pearl Jam, Los Rolling Stones (otra vez mas y van…), Jamiroquai, Black Eyed Peas, U2 e Iggy Pop, entre otros.
Gastón, que trabaja en Ticketek (una empresa que vende localidades) asegura que en la actualidad las entradas para los recitales “oscilan entre $80 y $440, dependiendo de la ubicación y la banda que toque”. Y da un ejemplo: “Coldplay vendió tres Gran Rex, que son 15 mil personas”.
Una entrada intermedia para ese recital, es decir, en el “súper pullman” (primer piso del teatro), cuesta $275. La cuenta arroja la asombrosa suma de $4.125.000, es decir, más de US$ 1 millón. Y se trata de un recital relativamente mediano, en lo que hace a cantidad de público. Basta pensar que Los Rolling Stones llenaron 2 estadios de River, con alrededor de 160 mil personas, a precios similares.
Los fanáticos no dudan en gastar los exorbitantes precios con tal de ver a sus ídolos. Victoria, que con sus 20 años vive en Lomas de Zamora, gastó en un año de entradas más o menos $1200 en el 2006, es decir, el equivalente al 90% de su sueldo de un mes, y el 10% de su ingreso anual. “Hay algunas bandas, como los Rolling, que tal vez nunca vuelvan. Si no los voy a ver ahora, ¿cuando?”, justifica.
Por su parte, Marcelo, del barrio porteño de Caballito, no duda en endeudarse para ver a sus estrellas favoritas: “Durante 6 meses le debí plata a mi hermana para poder ir a ver a Joaquín Sabina al Gran Rex; cobro $900 y si no, no me alcanza”.
Cristian, de Núñez, se queja de los “altos precios” de los recitales. “Pero igual voy siempre que puedo, la plata de algún lado la saco”.
Luciano tiene 27 años y trabaja como administrativo en una oficina en Capital. Gana $1.200 y ni se acuerda de la cantidad de recitales que fue a ver en 2005. Pero tiene muy presente que “el último fue un festival de varias bandas extranjeras, entre las que estaban Yeah Yeah Yeahs, Madness y que la entrada costaba alrededor de $80” (se refiere al Festival BUE 2006, en el que actuaron, además TV On the Radio y Patti Smith)
Se la llevan en pala
Los artistas internacionales arreglan su cachet con un mecanismo doble: Como reaseguro, piden un mínimo garantizado, pero si las ganancias superan ese mínimo, entonces les corresponde aproximadamente el 80% de la ganancia, es decir, de los ingresos totales una vez descontados los impuestos, el alquiler del lugar, etc.
Además del dinero de entradas, los sponsors aportan su parte. Están los “Main sponsors” (patrocinadores principales), los sponsors secundarios, y los sponsors técnicos, que son los que venden servicios (remeras, gaseosas) dentro del estadio. A éste dinero se suma lo aportado por la televisación de los eventos.
La venta, la reventa y la cyberventa
El fanatismo combinado con cierto “desprendimiento” o la poca importancia relativa que la juventud asigna al ahorro o la acumulación, hacen posible que este negocio siga funcionando de la manera en que lo hace. Y determina también la velocidad en que se agotan las entradas.
A principios de 2006, Joaquín Sabina armó un gran revuelo cuando las entradas para sus cuatro recitales se agotaron en cuestión de minutos. Se agregaron otros cuatro shows, y aún así hubo gente que se quedó con las ganas. “Roger Waters empezó a venderse a las 10, y a las 14 ya estaba casi todo vendido”, cuenta Gastón, de Ticketek. Por su parte, el guatemalteco Ricardo Arjona llenó 30 estadios Luna Park. Esto equivale a 140 mil entradas, que oscilaban entre $35 y $230. Grosso modo, eso suma unos $20 millones. Con esos números Arjona estableció un nuevo récord para el estadio.
Pero eso no es todo: Cuando las entradas en los puntos oficiales de venta se agotan, empieza la reventa. Las entradas pueden encontrarse en diferentes páginas web, a precios que, comparados con los oficiales, son alarmantes. El sector “VIP platinum” del recital de Ricky Martin cuesta en puntos oficiales de venta $329, una cifra ya importante. Pero mucho más asombrosos son los $1300 que llega a costar en diferentes sites de Internet, es decir, cuatro veces más que el precio original.
Y si después de eso, aún se quedan con ganas, los fans tienen otras opciones, como la televisión, la radio, o ciertos sitios web que transmiten los recitales en vivo. Cosquín Rock 2007, por ejemplo, fue transmitido a través de “Rock en Red” para más de 7 mil personas.
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