El aumento de importaciones ¿es un síntoma de desgaste?

Economía

Las importaciones crecen a un ritmo cada vez más elevado. Este dato es confirmado aún por las estadísticas oficiales. Ahora bien ¿cómo afecta esto a la economía? En realidad, el aumento de las compras al exterior es síntoma de cuestiones más importantes.

“El crecimiento económico genera un aumento de demanda. Que parte de esta demanda se canalice a través de las importaciones es normal”, asegura Rodrigo Álvarez, economista de Ecolatina, y agrega: “lo negativo es que, mientras aumentan las importaciones, disminuyen las exportaciones, porque cada vez es más difícil satisfacer la demanda interna”.

Argentina empieza a encontrar falencias productivas para conformar a ambos mercados, el interno y el externo. En general, esto provoca una disminución de las exportaciones, para enviar más productos al mercado local, y un aumento de las importaciones, para suplir los productos que el país no produce.

Los números de la balanza comercial

En dólares, las exportaciones durante el segundo trimestre aumentaron un 13,3%, mientras que las importaciones crecieron en el mismo período un 24,7%. En cantidades, la disparidad es peor: las exportaciones subieron 6%, contra el 20% de las importaciones. Además de los clásicos productos de alta tecnología, se suman a las importaciones desde repuestos para autos hasta porotos de soja.

Por esos motivos, entre enero y julio, y a pesar de los buenos precios de las exportaciones, el saldo comercial se achicó un 23%: bajó de 7.210 millones a 5.606 millones de dólares. “Si bien aún tenemos saldos de balanza positivos, estos se están achicando”, sintetiza Álvarez.

¿Para adonde corremos?

“Si no se aumentan las inversiones, el panorama es de mayor inflación y menor crecimiento” anticipa Álvarez. Estas inversiones ampliarían la capacidad de la industria local para satisfacer la demanda, revertirían el aumento de las importaciones, y permitirían una nueva acumulación de divisas.

Si las inversiones no llegan, es porque hay “incertidumbre en el clima de negocios”. Los motivos de esta inseguridad son varios, pero los principales son “la crisis energética –que el gobierno niega - , la incertidumbre de precios relativos, la inflación y el deterioro en las condiciones de solvencia del estado por el incremento del gasto”.Además, los mercados internacionales reaccionaron alejándose del mercado por el problema de las imprecisas estadísticas oficiales. “Los empresarios buscan seguridad  a 5 años, y acá no la hay, ni siquiera a 6 meses”, ilustra Álvarez.

Al respecto, el gobierno no tiene mucho espacio de maniobra. En primer lugar, es necesario achicar el gasto, y renovar la política fiscal del gobierno. Álvarez sugiere además un esquema de racionamiento energético que, inevitablemente, “afectará a los usuarios residenciales”. Estos dos puntos se dan de patadas con los intereses políticos de cualquier candidato en octubre.

Además, es necesario sanear definitivamente las irregularidades en el INDEC, mejorar la relación entre inflación y salarios y realizar un diagnóstico coherente de la situación energética. “Los mercados internacionales esperan señales a largo plazo”, sintetiza Álvarez.

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