La inflación es uno de los temas más preocupantes en la agenda del clan Kirchner. Los esfuerzos del gobierno están centrados en tratar de controlar la subida de los precios, que para la oposición en general está instalada y sin posibilidad de retroceso.
En este contexto, el gobierno asegura que no hay “inflación” sino movimiento de precios. Y trabaja más que nunca para que el INDEC convalide esta premisa. Ahora bien, ¿es posible que lo que maquillan por un lado, lo concedan sucintamente por el otro?
Ante todo, es necesario advertir que, desde diciembre hasta hoy, la inflación acumulada es de 5,8%, de acuerdo al cuestionado INDEC. Este número es refutado por todas las consultoras privadas, que ubican la inflación de los últimos 12 meses cerca del 10% y hasta rozando el 20%.
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Por otro lado, el gobierno está luchando por conseguir una baja en los precios de los supermercados de un 5%, es decir, casi lo mismo que el acumulado oficial. Si bien muchas empresas podrían negarse, ese es el objetivo.
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La pregunta es: ¿El gobierno quiere volver los precios a enero? Suena imposible. En todo caso, la medida es sugestiva, e indica que, tal vez, en los despachos oficiales se tenga claro que los aumentos son mucho mayores, y no se los quiera reconocer. Sin embargo, a la hora de pedir recortes de precios, no queda otra que la realidad.
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Ahora bien, no queda clara la ventaja de maquillar por un lado, y reconocer, aunque más no sea entre líneas, por otro. Pero, una vez más, la respuesta está en el plan económico. Sucede que los bonos de la deuda local están atados a la inflación. Por supuesto, la inflación oficial.
Esto significa que los bonistas tienen menos que cobrar, y la diferencia de caja a favor del fisco es mayor, porque el crecimiento sigue siendo muy superior al 5,8%.
Algunos economistas aseguran que hay que enfriar un poco el consumo, otros piden que el Estado intervenga para frenar la concentración empresaria, causa de buena parte de la inflación. Medidas que, en uno u otro caso, deberá tomar el próximo presidente. El actual, entre tanto, sigue queriendo tapar el sol con la mano.
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