Electrodomésticos: del service de marca al "arreglatutti" de barrio, todos trabajan sin parar

Economía

Reparar electrodomésticos era, hasta 2001 una insensatez económica. El "dólar recontrabarato" hacía mas sencillo comprar uno nuevo que mandarlo a arreglar. Pero la crisis hizo que los viejos televisores y mini componentes salieran de los armarios y fueran al service, movidos por la multiplicación por tres de los precios de los nuevos, al ritmo del billete norteamericano. La costumbre, parece, aún está vigente. De acuerdo con diferentes locales de reparación, el trabajo se estabilizò en una meseta alta de actividad en los últimos 6 años y la gente aún sigue reparando cosas de calidad.

Uno de los datos más importantes que hay que tener en cuenta es que, de acuerdo al INDEC, en el primer semestre de 2007 se vendieron 29,1% más electrodomésticos que en el mismo período de 2006, que de por sì habìa sido un gran año en la venta de artìculos para el hogar.  


 


Sin embargo, y contrariamente a lo que sucede en el rubro automotriz (en que la venta de 0Km empuja a la baja el trabajo de los mecánicos) las mayores ventas significan, también, mayor trabajo para los reparadores.



Roxana D´Auria, de un local de reparaciones en Belgrano, aseguró a minutouno.com que “lo de buena calidad se sigue arreglando, pero hay cosas que son irreparables”. Las marcas de peor calidad suelen “no tener arreglo”, y además no se encuentran repuestos.

Cuando se pueden arreglar, en general no conviene, porque la reparación cuesta más cara que comprar uno nuevo. “La gente sabe que cuando compra algo de mala calidad, si se rompe va a la basura”, sostuvo Paula, de un negocio en Barrio Norte.


 


Arreglar un televisor de 20 pulgadas cuesta hoy por hoy entre $150 y 180. Es un precio conveniente, ya que un aparato nuevo cuesta no menos de $600. "En general se cobra un 25% del precio del electrodoméstico", aclaran los consultados. Ahora, en el caso de los televisores, "si hay que cambiar el tubo ya no conviene".

Durante 2001-2002 las reparaciones crecieron y desde entonces, se mantienen estables. “Es verdad que hay menos trabajo, pero no es tanto. En general, estamos igual”, explica Roxana.

“Si a mi se me rompe algo, yo lo arreglo” sentencia Paula. “Los electrodomésticos no están tan baratos, si bien hay crédito lo bueno se arregla porque conviene”, agrega. Además, reconoce que la gente sabe qué productos son buenos, y cuáles no.“



Esto es notorio, considerando el aumento en las posibilidades de crédito y el hecho de que los locales consultados se ubican en barrios de la Capital que en general ostentan un poder adquisitivo cómodo. Sin embargo, reparar sigue siendo una sana costumbre. Al menos, para los services.

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