Empleados con canas: cuando apostar a la edad tiene sus beneficios

Economía

Mujer. 47 años. Casada. Tres hijos (dos adolescentes). Un nieto. Canosa y casi sin cintura. No trabajo desde hace 20 años”. Lo que parecería un currículum para nada seductor, en estas épocas suele convertirse en la carta de presentación más sincera y con mayor futuro laboral. Es que algunas compañías optaron por contratar personal de mediana edad y con “mayor experiencia de vida” para cubrir puestos que hasta ahora eran reservados para los más jóvenes.

Entre los “beneficios” que los empresarios encontraron a la hora de contar en sus planteles con personas mayores de 40 años, sobresalen el buen clima laboral que profesan y la calidad de servicio, enumera el diario El Cronista.

Para esas cualidades, los empleadores reservan lugares en sectores bien definidos: atención al público, boleterías y call centers, entre otros.

La estabilidad laboral, el compromiso y la experiencia adquirida también sobresalen en este segmento de trabajadores que suele encontrarse entre los más excluidos del mercado. Para los especialistas, haber sobrepasado crisis les otorga una maduración emocional que la mayoría de los jóvenes carece.

Además, a la hora de contratarlos, esta fracción conforma una mano de obra disponible en el mercado, sobre todos en aquellos casos donde se trata de mujeres que dejaron de trabajar cuando fueron madres.

Las experiencias

Entre las empresas que ya pusieron en marcha este tipo de búsquedas, sobresalen cadenas de cine, textiles y hasta telefónicas.

Una de las cadenas de salas cinematográficas que opera en el país lanzó hace dos años una campaña laboral apuntada directamente a “mamás, tías y abuelas”. El resultado fue la presentación de 8 mil currículums para cubrir 40 puestos destinados, en un principio, al área de boletería, y luego, gracias a su adaptación, al call center. En los dos casos, desde la empresa se destacó la calidad de atención de las trabajadoras.

En Mar del Plata, por su parte, una prueba piloto destinada a satisfacer las necesidades laborales del segmento que va de los 40 años para arriba -en el 2003 era al que más golpeaba la desocupación en esa ciudad-, se convirtió luego en una política de empleo consolidada en una de las compañías telefónicas que opera en el país.

Otro caso se da en una cadena textil, que opta para atender a sus clientes mujeres mayores, al entender que contienen un “valor agregado”.

Los problemas

Apostar al sector adulto para llenar la plantilla de empleados, sin embargo, no es una tarea que no traiga sus consecuencias negativas. La edad influye también en cuestiones negativas que llevan, en algunos casos, a ampliar la inversión (sea en dinero o en tiempo).

A la hora de aprender las tareas a realizar, este segmento suele extender los tiempos de capacitación por sobre el que se la a los jóvenes, teniendo en cuenta que su curva de aprendizaje es más lenta.

La adaptación a las herramientas informáticas también es un punto flojo, sobre todo cuando se utilizan en correos electrónicos y sistemas de lectura en pantalla.

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