¿Es cierto que los inmigrantes se quedan con el trabajo argentino?
En estos tiempos en que la inseguridad es agitada una y otra vez (no siempre con argumentos sólidos) los inmigrantes están funcionando en el imaginario colectivo como los responsables de robos y asesinatos: La mafia de los supermercadistas chinos, los narcos peruanos y los bolivianos apuñalados son motivo de charla entre gente que jamás cruzó dos palabras con estas colectividades.
Básicamente, Borjas parte del postulado económico que presume que al aumentar la oferta de una mercancía disminuye su precio. En este caso, la mercancía es el trabajo y el precio es el salario, de modo que el aumento de la cantidad de trabajadores hace caer el salario de los trabajadores ocupados.
Un párrafo del libro de Borjas sostiene: “el debate sobre la política de inmigración se ha centrado casi siempre en las repercusiones potencialmente dañinas para el mercado laboral más que en el aumento global de la renta de los naturales del país. En otras palabras, el debate hace hincapié en las cuestiones distributivas (la transferencia de riqueza que pierden los trabajadores) más que en las ganancias de eficiencia (el superávit que produce la inmigración)”
En un blog de economistas argentinos llamado Los 3 Chiflados, se utilizó el modelo de Borjas con los datos de la inmigración argentina, y los resultados pueden sorprender a mas de uno:
En términos anuales, las ganancias netas de la inmigración serian de alrededor del 0.01% del PIB, Pese a lo irrelevante de esta cifra, cuando se examina con el mismo modelo la caída en los salarios de los trabajadores nativos, el numero asciende a 0.65% del PIB, es decir, unos 2.200.000 de pesos de 1993.
Sumando las ganancias netas mas las caídas por salarios de 0.65%, tenemos por otra parte que los empleadores se benefician anualmente con casi $2.300.000. Es decir, la redistribución de los ingresos que opera la inmigración no planificada redunda en beneficios que sólo perciben los empleadores. Claro que algo de esas ganancias son percibidas también por los consumidores en forma de menores precios.
Sin embargo, como siempre, haciendo números se puede ver con gran claridad quienes estimulan algunos procesos sociales y sobre todo, quienes se benefician la reestructuración del mercado laboral.
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