¿Es cierto que los inmigrantes se quedan con el trabajo argentino?

Economía

En estos tiempos en que la inseguridad es agitada una y otra vez (no siempre con argumentos sólidos) los inmigrantes están funcionando en el imaginario colectivo como los responsables de robos y asesinatos: La mafia de los supermercadistas chinos, los narcos peruanos y los bolivianos apuñalados son motivo de charla entre gente que jamás cruzó dos palabras con estas colectividades.

En los años 90, el miedo al desempleo era mucho más visible que el de la inseguridad y, entonces los inmigrantes eran los responsables de “robarnos el trabajo”. Este discurso vuelve a aparecer en estos días a raíz de la muerte de obreros bolivianos en una construcción en Puerto Madryn.

Es probable que estas palabras se vuelvan en contra en el momento en los compatriotas recieban el mismo malrato por parte de la xenofobia en España o EEUU y se cambie el lugar de las víctimas y los victimarios.

Pero ¿cuánto hay de verdad en el hecho de que la inmigración genera desempleo? Y si eso fuera cierto ¿cuál es la responsabilidad de empleadores y Estado en eso? O dicho de otra manera ¿alguien se iría a vivir a un lugar en el que no hay trabajo? Veamos algunos números.

George Borjas es un reconocido economista, investigador de Harvard en temas de inmigración y trabajo. Borjas elaboró un modelo simple de oferta y demanda laboral que puede consultarse en su blog.



Básicamente, Borjas parte del postulado económico que presume que al aumentar la oferta de una mercancía disminuye su precio. En este caso, la mercancía es el trabajo  y el precio es el salario, de modo que el aumento de la cantidad de trabajadores hace caer el salario de los trabajadores ocupados.

Un párrafo del libro de Borjas sostiene: “el debate sobre la política de inmigración se ha centrado casi siempre en las repercusiones potencialmente dañinas para el mercado laboral más que en el aumento global de la renta de los naturales del país. En otras palabras, el debate hace hincapié en las cuestiones distributivas (la transferencia de riqueza que pierden los trabajadores) más que en las ganancias de eficiencia (el superávit que produce la inmigración)”

En un blog de economistas argentinos llamado Los 3 Chiflados, se utilizó el modelo de Borjas con los datos de la inmigración argentina, y los resultados pueden sorprender a mas de uno:

En términos anuales, las ganancias netas de la inmigración serian de alrededor del 0.01% del PIB, Pese a lo irrelevante de esta cifra, cuando se examina con el mismo modelo la caída en los salarios de los trabajadores nativos, el numero asciende a 0.65% del PIB, es decir, unos 2.200.000 de pesos de 1993.

Sumando las ganancias netas mas las caídas por salarios de 0.65%, tenemos por otra parte que los empleadores se benefician anualmente con casi $2.300.000. Es decir, la redistribución de los ingresos que opera la inmigración no planificada redunda en beneficios que sólo perciben los empleadores. Claro que algo de esas ganancias son percibidas también por los consumidores en forma de menores precios.

Sin embargo, como siempre, haciendo números se puede ver con gran claridad quienes estimulan algunos procesos sociales y sobre todo, quienes se benefician la reestructuración del mercado laboral.

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