La confesión del empresario que bajó su sueldo para vivir como sus empleados y no sobrevivió

Economía

Parece mentira. El dueño de una PyME de telecomunicaciones, que gana aproximadamente $11.000 por mes, se redujo el salario al de su empleado que menos cobraba y comprobó que la inflación no es una sensación y que es casi imposible llegar a fin de mes con esas remuneraciones.



Con $1.298 Gonzalo Berra, de 39 años, tuvo que realizar las compras para su familia (la componen su esposa y dos hijos), una odisea que duró una semana, cuando llegó a la conclusión de la delicada situación económica por la que atraviesan miles de argentinos.



Berra, empresario PyME y socio dueño de una compañía de telecomunicaciones, dejó guardado su Mercedes Benz en el garaje de su amplia casa de Palermo, para trasladarse hasta su oficina del centro porteño en subte. “ La inflación me mataba”, le confesó al diario Perfil.

“Fue la inseguridad de saber que con esa plata no tenía una red para calmarle un dolor de muelas a mi hijo o que si se me rompía el termotanque no me alcanzaría para repararlo”, sostuvo el empresario.


 


En el intento por sobrevivir con ese escaso sueldo, Berra se comprometió a no utilizar su servicio de medicina prepaga a menos que se tratara de una urgencia y a destinar el dinero de acuerdo a la canasta de consumo que el INDEC releva en su Encuesta Permanente de Hogares para familias de ingresos medios bajos.


 


Como el argentino promedio consume el 10% de sus ingresos en gas, electricidad y agua, Berra redujo los consumos de su casa y les pidió a sus hijos que no dejen el televisor encendido, mientras que las luces de los dormitorios se prendieron sólo lo necesario.



“Chicos, esta semana papá es pobre, así que no les voy a poder comprar los regalitos que siempre les traigo del quiosco”, les informó el empresario a sus hijos de 6 y 4 años.



“Siempre viví restricciones, por ello no me complicó la vida volver a hacerlo. Lo que sí me preocupó mucho fue saber que si efectivamente contaba con este dinero, es imposible ahorrar y hacer un colchón para emergencias.”, concluyó.

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