La consolidación de la desigualdad y la profunda brecha de género: ¿Mejoró la distribución del ingreso?

Economía

Pese a la aparente mejora en la tasa de pobreza, la desigualdad de ingresos, salarios y género se agrava bajo el ajuste. Los números del Indec que alarman.

La reciente caída en la tasa de pobreza al 28,2% generó intensos debates sobre el impacto real del programa económico. En un contexto de ajuste y pérdida de empleos, el análisis de las condiciones de vida exige mirar más allá. Las cifras oficiales esconden una preocupante y profunda desigualdad.

La consolidación de la desigualdad más allá de la pobreza

De acuerdo al análisis de los datos del cuarto trimestre de 2025 realizado por el Centro de datos de Economía (CELID), las estadísticas de distribución de ingresos a nivel personal exponen un ensanchamiento de las brechas económicas estructurales.

  • Pérdida en la base: El 30% de la población de menores recursos pasó de acumular un promedio del 9% del ingreso total histórico a concentrar apenas un magro 8,4% entre 2024 y 2025.

  • Acumulación en la cima: En contrapartida, el 20% de la población más rica incrementó su porción de la torta nacional, saltando del 47,7% al 49,5%.

  • Gini estancado: Aunque indicadores oficiales como el coeficiente de Gini (ubicado en 0,427) y la brecha general de medianas y promedios no sufrieron grandes alteraciones, las tendencias al interior de los deciles consolidan un modelo regresivo.

IMPORTANTE: Coeficiente GINI: el 10% más rico de Argentina gana 13 veces más que el 10% más pobre

Trabajadores bajo la lupa: inflación y precariedad laboral

La desaceleración inflacionaria celebrada por el Gobierno no ha logrado impactar de manera positiva en la recomposición de los bolsillos. El peso del fuerte incremento tarifario, el "ancla salarial" y el nivel de endeudamiento familiar para sostener el consumo diario han destrozado las condiciones de vida.

  • Mayoría bajo la línea: El 70% de los asalariados del país percibe actualmente ingresos por debajo de la Canasta Básica Total (CBT), tasada en $1.259.947 para un hogar promedio.

  • Ingresos mínimos: La mitad de los trabajadores asalariados en Argentina gana menos de $900.000.

  • El peso de la informalidad: Existe una disparidad abismal basada en la formalidad laboral. Mientras el ingreso medio para quienes tienen descuento jubilatorio es de $1.321.353, aquellos precarizados (sin aportes) reciben la mitad: $651.484.

Dependencia estatal y una preocupante brecha de género

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La composición del dinero que entra a los hogares también sufrió un drástico cambio bajo el actual programa económico, a la vez que agudizó los problemas de equidad de género.

  • Ingresos no laborales: Aunque a nivel macroeconómico la incidencia de los ingresos no provenientes del trabajo bajó al 22%, para los deciles más pobres ocurrió el fenómeno contrario. En el 30% inferior, estas entradas económicas pasaron a representar más del 52,7% del total.

  • Asistencia focalizada: Esta dependencia en las bases está ligada a un plan de asistencia altamente segmentado que incrementó la AUH y la Tarjeta Alimentar, pero que a la par licuó fuertemente el poder adquisitivo de jubilaciones mínimas y otros programas sociales que quedaron congelados.

  • Feminización del ajuste: La crisis sigue impactando con un peso diferencial inmenso sobre las mujeres. La brecha general de ingresos de género se disparó a 29,6%, su pico más alto desde 2020. De hecho, los varones promediaron ingresos por $1.191.364 frente a los escasos $838.336 de las mujeres, quienes ya representan casi el 70% de los habitantes del decil más pobre.

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