La guerra de las medialunas ¿Importa o no importa el tamaño?
Es ya una comprobación diaria: el proceso de jibarización de las medialunas llegó para quedarse: una docena entre cuatro personas deja a todos con hambre. Pero los panaderos niegan que sus productos se hayan encogido, y dicen que son las grandes cadenas quienes venden facturas cada vez más chicas. Por su parte, las franquicias se defienden y retrucan que “más grande no es necesariamente mejor”.
“Las facturas de las confiterías como la gente pesan más”, dispara Gustavo, encargado de una confitería en la zona de Microcentro. “Si hacés la cuenta, las buenas pesan 45, 50 gramos, y las hechas en serie pesan 35”, agrega.
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Jorge, otro panadero de la zona de Caballito, es contundente: “la competencia nos arruina la vida”. Zanabone asegura: “nosotros sabemos lo que quiere el cliente, y eso no es necesariamente medialunas tan grandes, sino de calidad”. Queda en el tintero un estudio entre los compradors de medialunas: ¿Será la calidad o el precio sustativamente menor lo que lleva a los consumidores a comprar medialunas en las cadenas franquiciadas?
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