Los analistas descuentan un probable mandato de Cristina Fernández que contenga una fuerte continuidad en la mayoría de las políticas de largo plazo. Esosupone la permanencia y profundización de los principales problemas que nacieron con el actual modelo político económico y que heredará la próxima gestión. Que nadie diga que minutouno.com no avisó.
Caso Skanska: Es probablemente el caso de corrupción más famoso de la era K y el que más avanzado está en términos judiciales. Los despidos de Fulvio Madaro, ex presidente del Enargas y de Néstor Ulloa, ex gerente de Nación Fideicomisos allanaron el camino para que los jueces investiguen, pero nadie en tribunales espera que haya una resolución antes de fin de año, con lo cual, la posible escalada sobre los funcionarios de la órbita del ministro Julio De Vido deberá ser asimilada por la gestión de Cristina.
Caso Greco y Bolsita de Miceli: El Palacio de Hacienda no tiene un candidato firme, pero entre las personas que se nombran (Beatriz Nogal, Mercedes Marcó del Pont, Bernardo Kosacoff, Mario Blejer y Martín Redrado) no figura nadie del entorno propio de Felisa Miceli: Con esto, los dos escándalos principales que tienen como protagonista a la Ministra de Economía quedarán despegadas del día a día político en manos de la Justicia (si tienen mérito para seguir, es decir, si no son burbujas periodísticas). En ese caso, el impacto de esos casos en la administración de la saga K tendrá que ver mas con la “cintura” política que demuestre la actual primera dama que con las implicancias propias de su entorno.
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Emisión de dinero: Probablemente es la papa más caliente que le queda a Cristina como herencia de su esposo. El actual modelo de “esterilización” financiera está obligando a comprar dólares compulsivamente para mantener alto el valor de la divisa norteamericana. Esto obliga a la emisión de pesos, que pese a ser recuperados después con la emisión de bonos de deuda necesita mantener altos niveles de crecimiento que por el momento son garantizados por la coyuntura internacional favorable. Una caída en el crecimiento económico o peor aun en una recesión pueden ser claramente inmanejables con los actuales instrumentos.
Crisis energética: Quizás sea menos peligrosa estructuralmente que la anterior, pero paradójicamente tiene efectos mucho mas negativos sobre la opinión pública, lo que puede generar cimbronazos políticos muy fuertes. El cuello de botella es quizás solucionable con parches en el mediano plazo: Los planes de inversión en infraestructura para el transporte de combustible (los cuestionados gasoductos elaborados por Skanska) quizás lleguen a terminarse para el invierno de 2009, y aunque no son suficientes, pueden traer algún alivio. Sin embargo, la falta de inversión en exploración de nuevos yacimientos es un tema mas preocupante aún que el del transporte de combustible. Y de eso, no parece haber solución en el mediano plazo.
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Inflación. El debate sobre el tema divide a los economistas entre los que creen que la inflación es producto del crecimiento económico y que no está tan mal mantenerla cerca de los 10 puntos y quienes creen que es consecuencia del desmanejo financiero, de la política expansiva en materia monetaria y de los aumentos salariales. Como fuere, la necesidad de mantener la inflación cerca de esa cifra tiene un doble objetivo: por un lado, mantener tranquila a la gente que tiene muy presente el recuerdo de la hiperinflación y de la crisis de los bonos del 2001, Y por otro, evitar que el Estado pague fortunas por los intereses de la renegociación de la deuda, que esta atada precisamente a las mediciones del IPC.
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