Las estaciones de servicio independientes amenazan con cerrar si se bajan los precios

Economía


  • Las estaciones de bandera blanca aseguran que sus niveles de rentabilidad se van a ver perjudicados si se ven obligados a bajar los precios del combustible.

 


La situación de las estaciones de servicio sigue siendo preocupante. Al creciente precio de las naftas y las maniobras del gobierno para intentar retrotraer los precios, se suma la problemática de las estaciones de servicio de bandera "blanca", es decir, que no pertenecen a ninguna petrolera.


 


La titular de la Federación de Empresarios de Combustibles, Rosario Sica, advirtió hoy que "muchas estaciones de servicio" de bandera blanca podrían cerrar ante la pérdida de rentabilidad por la baja de precios en los combustibles.


 


Sica señaló a Radio América que "el problema más grave del sector se da en las estaciones de bandera blanca" y advirtió que "si no se les otorga a ellas un aprovisionamiento de combustible a precios menores a los actuales, van a desaparecer".
  


La directiva señaló que el sector "estaba remontando, al aumentar unos pocos centavos los precios sugeridos", pero que "de golpe" volvió "para atrás". Con esto se refiere al pedido del gobierno de retrotraer los precios del combistible al 31 de octubre último.
  


"Con esta medida del Gobierno de que cobremos a los valores de hace más de dos meses, muchas estaciones de servicio no van a poder soportar la situación y van a tener que cerrar", concluyó.
  


La semana pasada, el Gobierno había dispuesto que los precios en el combustible debían retrotraerse hasta los niveles registrados el 31 de octubre pasado y determinó cerrar las exportaciones hasta que se cumpla la medida.
  


El reclamo de los propietarios de estaciones de servicio independientes radica en que adquirieron los combustibles a un valor mayor, lo que pondría en riesgo su rentabilidad.
  


La pulseada con las petroleras la encabezó la Secretaría de Comercio, que el martes último consideró que los precios de las naftas bajaron lo suficiente como para reabrir las exportaciones de combustible.
  


Si bien no hay un porcentaje fijado, se calcula que el descenso implementado representa una baja al expendio del 15 ó 20%.
  


La restricción se levantó para todas las petroleras, menos para Shell que decidió mantenerse al margen en el descenso de precios.
  


El freno que el Gobierno había puesto a las exportaciones estuvo motivado por la escalada de precios, pero también por el desabastecimiento en algunas zonas céntricas y puntos turísticos del país.
  


Es que las petroleras venden al exterior los combustibles a un precio más alto del que se expende en Argentina, razón por la que las compañías consideran que las ventas internas "no son rentables".

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