Los diálogos más sabrosos de las "Charlas de Quincho"

Economía

* A pesar del feriado, minutouno.com le acerca, como cada lunes, los mejores momentos del clásico espacio periodístico de Ámbito Financiero.

La mas desopilante y actualizada anécdota, relatada en la celebración de la embajada de Estados Unidos, fue la siguiente: Estaba el peronismo en el poder y era Ministro de Economía Miguel Miranda (el que compró los ferrocarriles, idea que tanto admira Felisa Miceli que ha dispuesto un busto de Scalabrini Ortiz como homenaje a uno de los autores intelectuales de esa operación). Miranda tenía como colaborador principal a Alfredo Gómez Morales. Entonces, un colega de gabinete consultó sobre la forma posible para conseguir un determinado monto de dinero para comprar una casa, ya que sus fondos ahorrados no le alcanzaban. La vivienda estaba en la calle Maza, en el barrio de Boedo, por si alguien duda de la precisión histórica.
Desistió el interesado de consultora a Gómez Morales porque “seguro que no iba a conseguir nada y encima, algo le cobrarían” narraba el veterano memorioso, recordando el ascetismo de quien varias veces fuera figura del justicialismo, Entonces  optó por pedir audiencia con Miranda, quien venía del sector empresarial y, como se sabe, era un hombre bastante práctico: Cuando el ministro lo requirió al otro ministro por un préstamo para una casa, el otro pensó un rato y le dijo: “Negro, vamos a apresurar el trámite” Y abriendo un cajón de su escritorio le dijo: “Sacá de acá”. La historia, de tiempos en que los controles del Estado y la circulación de dinero eran otros, venía a cuento por la bolsa con dinero que le encontraron a la ministra Felisa Miceli en el baño de su despacho, fondos que presuntamente se utilizarían para la compra de un inmueble.
* Han cambiado tanto las relaciones entre EEUU y Argentina con la llegada del embajador Earl Anthony Wayne, que hasta las recepciones que organiza la embajada son distintas. Gracias a Néstor Kirchner, claro, que aplica el teorema de que cuanto mas se castiga a Washington, con mayor cariño responde la Casa Blanca. Nadie sabe si es cierta esta versión, pero al menos en la última fiesta tradicional del 4 de julio en Palermo los norteamericanos se autopexigieron para ser corteses y generosos. Ni en los tiempos de las relaciones carnales hubo tanto gasto, despliegue e invitaciones.
Para los invitados hubo, entonces, alfombra roja y besamanos prolongado (tanto que algunos como Francisco de Narváez se fueron enojados y sin estrechar los cinco del embajador Wayne. Otros, más pacientes, aceptaron la espera mientras les acercaban en la fila platos de comida como si fuera el Ejército de Salvación. Debido a que un solo tema /(el caso de Miceli) parecía interesar a todos, la gente del Gobierno optó por la prescindencia, aunque en realidad, la ausencia ha sido una actitud consuetudinaria del oficialismo. Solo funcionarios como Beatriz Nogal /(siempre contemporizadora, bajando decibeles a cualquier crisis) o como Ginés González García, mas como legislador futuro que como actual ministro, estuvieron presentes junto al responsable de Turismo, Enrique Meyer, que a veces no parece un santacruceño oficial. Después, delegados de segunda línea de los Ministerios, más preocupados por mantener buenas relaciones con la embajada que por eventuales chisporroteos con sus jerarquías.

* Estuvieron presentes Carlos Menem, Ramón Puerta y Fernando de la Rúa, ex mandatarios con escasa actividad hoy en día, a quienes estas llamadas sociales los devuelven a la vida. Sobre todo al radical, quien consume su tiempo haciendo ejercicio físico en un gimnasio en Barrio Norte, mientras que su mujer ya se ha especializado en yoga, disciplina oriental que supone el control del cuerpo y que le hubiera servido de armonía cuando ocupaba la residencia de Olivos. Para no cambiar hábitos, De La Rúa se permitió un blooper que tiene registrado de los tiempos en que iba al programa de Marcelo Tinelli: Al salir, en lugar de enfilar hacia el portón principal se desvió hacia una puerta lateral que, para colmo, estaba cerrada.

* Menem y Puerta, en cambio, revelaban otra enjundia debida a la inminente contienda electoral. Uno se presentaría en La Rioja como candidato a gobernador (las encuestas no lo dan todavía como seguro primero). El otro se apresta para representar a todo el justicialismo opositor a Néstor Kirchner, a quien dibuja como el autor de una nueva política de alcoba del Siglo XXI. Ambos de rebosante humor, buscando mas amigos de los que tienen. Como se sabe, el riojano hasta bromeó con Carlos Stornelli, el fiscal que lo persiguió y encarceló vía el juez Jorge Urso, por el caso de las armas. Allí estaban todos, amistosos, hasta algún Werthein.
Jamás se ofreció, en décadas, un complemento del aniversario patrio tan decoroso con esa casa y con la potencia que la ocupa. Así lo reconocieron Ricardo López Murphy, Guillermo Stanley, Gabriela Michetti, Jorge Telerman, Carlos Ruckauf, Juan Brouchou, Aldo Roggio, Alberto Piotti, María Servini de Cubría, Ricardo Lorenzetti, Alejandro McFarlane, el rabino Sergio Bergman, Rosendo Fraga, Jesús Rodríguez, Daniel Marx, Eugenio Petrella, Carlos Ortiz de Rosas, Raúl Granillo Ocampo, Mario Vicens, Enrique Mantilla y hasta el reaparecido ex liberal Alberto Albamonte en su condición de hotelero.
* Unos mas otros menos, se empecinaron con el tema de la ministra Miceli, todos jocosos con el tema: Finalmente son políticos que han visto u oído situaciones semejantes en su vida. Lo que mas sorprende a ese auditorio es que la aparición de un sobre con 60 o 70 mil dólares sea para la opinión publica, un hecho mas escandaloso que la investigación por las coimas en Skanska o la presentación poco clara de un proyecto de ley para entregarle 200 millones de dólares al Grupo Greco. Nadie parecía entender mucho las evoluciones del público cierta incoherencia para entender magnitudes. Pero lo que está claro –siempre lo estuvo- es que un adicional menor de salarios puede ser mas gravoso para la continuidad de un funcionario que una autorización millonaria.

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