Los diálogos más sabrosos de las "Charlas de Quincho"

Economía

Como cada lunes, minutouno.com le propone a sus lectores un resumen de los mejores momentos del clásico espacio periodístico de Ámbito Financiero.

*  Si los Romanov construían castillos en el aire, y nunca volvieron a su tierra, el cuarteto instalado en París también sueña despierto regresar triunfante a Buenos Aires. En un bar del Trocadero, en una ciudad en proceso de vaciamiento por las vacaciones, insoportable por el estío, con argentinos algo devaluados de un país devaluado haciendo turismo en una capital rica en euros -más en el «deme medio» que en el «deme dos»-, los ex Carlos Corach, Ramón Puerta, Juan Archibaldo Lanús y Jorge Asís deliberaron sobre el proyecto «Mauricio Macri-Presidente». Para recuperar ellos mismos su identidad y, en sus palabras, también la de los argentinos. No creen ser los Romanov, más bien un De Gaulle en Londres cuando aspiraba a desalojar a los nazis.
Casi una conspiración programada: el ex ministro del Interior allí vive (atiende unos cursos en La Sorbonne), Lanús venía del sol pleno en Ibiza, Asís de transitar por Lisboa y Puerta de inspeccionar su departamento (en la Rue de Passy) luego que lo ocupó el propio Macri. Bromeaban repitiendo frases populares de la oposición («Cristina viene por el cambio porque los billetes grandes se los llevó el marido»), hacían números (¿cuánto le costó la ministra Nilda Garré a la Argentina con la caída de aviones, el incendio del Irízar, la rotura e imprevisión de radares?), se ofendían por una falta de inversión que continuará si se siguen incendiando fábricas en el Sur desde gremios kirchneristas (SOMU) o, si otros sindicatos más kirchneristas aún, como los taxistas, alborotan en las puertas del Sheraton todos los días. Al margen, claro, de las declaraciones habituales de Néstor Kirchner contra los empresarios.  
*  Y, como si todo no fuera completo, se azoraban ante una revelación del propio Asís: «¿Ustedes han visto -preguntó- lo que se vende en las góndolas de los VIP de los aeropuertos? Yo lo vi en Lisboa, sé que también está en Madrid (me lo contó alguien de la delegación de la señora Cristina), es un producto singular». ¿Qué es? Y dijo con esa voz y tono picarescos, una especie de canelón de polietileno relleno de siliconas, como la que utilizan las mujeres para incrementar bustos y glúteos. ¿Y para qué sirve?, interrogaron con más premura. «Bueno -siguió el autor-, es un auxilio para el hombre, para su satisfacción sexual, para alegrar el momento de la masturbación (si es que alguien se deprime con ese ejercicio), ya que el gel debe calentarse en el microondas por dos minutos y luego aplicarse certeramente para ahorrar exigencias manuales o, en todo caso, hacerlas más breves. Menos de 10 euros cuesta.»
*  Ni esa novedad en venta en los aeropuertos los sacó de sus maquinaciones. Por supuesto, entonces, explicaban lo que era mejor para Macri, no para ellos. A saber: -Si se quiere gobernar en serio la Capital, y así ser leal con los votantes porteños, hay que ser presidente. De otro modo, se es un «pato rengo» sometido al arbitrio del jefe de Estado, a las limosnas del gobierno nacional y, sobre todo, acorralado por no disponer de autoridad física (la Policía) y seguramente atacado por piqueteros u organizaciones que tal vez sean subsidiadas por el oficialismo. No hay vida posible en el cargo para el que Macri fue elegido. Menos, futuro.
Para ser un intendente responsable, éste depende del presidente, de una relación respetuosa. Se vio entre Menem y De la Rúa, entre éste y Olivera, entre Duhalde y Kirchner con Ibarra. Pero esa convivencia, amistad, no funciona entre Kirchner y Macri. Lo demostró el breve período de transición, en el que además de las insolencias de Aníbal Fernández -más mandadero que ministro- ya le advirtieron al ingeniero que no completaría su mandato porque le podrían cortar determinados subsidios. Y la amenaza presidencial siempre persiste: ¿o acaso Carlos Grosso, cuando un día dijo que pensaba reemplazar a Carlos Menem, de pronto no padeció una crisis presupuestaria debido a que la Nación le aumentó sueldos a maestros y médicos que la ciudad no podía afrontar?
Y así, argumentos más o menos, continuaron hasta el atardecer, despidiéndose, uno para quedarse (Corach), los otros para volver al país. Con expectativas ciertas; tantas, que ni siquiera se informaron de que en un hotel vecino se hospedaba Gabriela Michetti, de breves vacaciones, alguien que no podría quejarse si el operativo «clamor» a favor de Macri se llega a consumar. Lo que hubiera sido el Trocadero si además del cónclave hubiesen descubierto a la segunda del ingeniero, quien sí se enteró de un nuevo índice de riesgo país que maneja la banca internacional. En rigor, es una suerte de «Veraz» de los Estados que analiza, a la hora de cerrar transacciones, las dificultades políticas de cada nación, añadiéndole puntos a favor o en contra según las condiciones del momento y que nada tienen que ver con los números convencionales de las calificadoras de riesgo. ¿Habrá que preguntar qué país ha sido uno de los más castigados las últimas semanas?  
* Daniel Scioli con banqueros, en ADEBA, en plena City, en la cúpula y con la cúpula. Asistencia completa: Antonio Garcés ( Galicia), Alejandro Estrada (Privado), Jorge Stuart Milne (Patagonia), Jorge Brito (Macro-Bansud), Juan Piano (Piano), José Luis Pardo (Mariva), Clarisa Lifsic ( Hipotecario), Guillermo Cerviño (Comafi), Andrés Meta (Industrial), Jorge Sánchez Córdoba (Finansur), José Benegas Lynch (CMF) y Norberto Peruzzotti para escuchar lo que no imaginaban escuchar; el vicepresidente y candidato a gobernador bonaerense cree que Mauricio Macri terminará compitiendo por el Poder Ejecutivo, en los próximos comicios, frente a Cristina de Kirchner. Y a él mismo, claro, ya que esa autonomía que otros ven en Scioli y éste se cuida de manifestar, desaparecerá el día de la votación: en esa jornada, el hombre del Abasto será clave para el triunfo eventual de la primera dama. Más, podría asegurarse que si él no compitiera, el kirchnerismo con seguridad iría a segunda vuelta, al enigma del salto sobre el Infierno o la continuidad en el Cielo actual. Dilema que, obviamente, la familia santacruceña se resiste a atravesar.
Apenas lomo con ensalada, luego unas frutas de postre, casi un menú obrero con ninguno que es tal. Y eso que Stuart Milne debía admitir, en esa jornada difícil para los mercados, que “no hubiéramos ganado 30 millones de dólares si esperábamos una semana más para sacar el Patagonia a la Bolsa”. Escuchaban atentos los banqueros la especulación de Scioli sobre la candidatura de Macri, aunque ese análisis tropezaba con la información que los anfitriones disponen sobre el ingeniero. Al menos, lo que han escuchado de su boca, hoy quizá convulsionada y dudosa debido a consejos atribuidos al ecuatoriano asesor (Jaime Durán Barba), el hombre al que le endilgan el sentido de cada paso del boquense. Se afirma que éste le sugirió a Macri no jurar como jefe de Gobierno porteño en diciembre si la Casa Rosada no le entrega la Policía, los subtes (con subsidios), los puertos, la Justicia, etc. Un pliego de condiciones que, en rigor, parece representar la excusa para desatar otro conflicto superior y, por esa derivación, abandonar lo conseguido y avanzar sobre los comicios presidenciales.
●  Scioli, afecto a la encuestología, también comentaba que los sondeos le otorgaban a Macri un interesante posicionamiento luego de Cristina, casi el único con posibilidades de acercarse. O vencerla. Pero él entiende que aun así él y ella ganarán cómodos en la provincia y, de ese modo, por el poder electoral del distrito, se le garantizará la victoria a la dama. ¿Y podrás ser legalmente el candidato a gobernador?, le preguntaron con intencionalidad hombres que al rumor le asignan vital importancia en sus mercados para ganar o perder. También, en ese plano, reveló confianza, aunque mucha gente del gobierno teme por una decisión de la Cámara que le niegue esa posibilidad. Como nunca antes lo había temido. Igual dijo Scioli que tenía los papeles en orden..
¿Y en el gobierno piensan como el vice, que Macri será finalmente el candidato opositor? Interrogante que, claro, él no podría responder, ya que si bien goza ahora de ciertas mieles del matrimonio, su ingreso informativo al mínimo entorno presidencial todavía no se desbloqueó. No es el paria de antes, aquel que hace más de tres años se atrevió a decir que se debían corregir las tarifas de los servicios públicos enojando al Uno, pero tampoco disfruta de las preferencias de las que presume Alberto Fernández. Aunque uno haga ganar elecciones y el otro las haga perder.  
*  Prefería el candidato, sin embargo, hablar de lo distinto que será Buenos Aires con su gestión, de la impronta con la que habrá de diferenciarla de anteriores administradores, de cómo -por ejemplo- le concederá vitalidad al folclore para que se convierta en una marca bonaerense, como lo es el tango para la Capital Federal. Y relató de su adolescencia, de «Guitarreada», de lo que le gustaba esa expresión telúrica, de la forma en que introducirá al Chaqueño Palavecino (la figura que convoca mayor cantidad de público en los festivales, aunque los medios no lo registren) en la provincia. Y sin parpadear contó su última visita al Ranco Ñato, al Trichaco -o fin del mundo, ya que confluyen las fronteras de la Argentina, Bolivia y Paraguay-, en el Chaco de Salta, donde nació el Chaqueño Palavecino. Ni los banqueros con filiales en esa provincia sabían del asado de tres kilómetros en ese pueblo, récord del Guinness, pagado por el empresario Raúl Moneta, quien además acercó el poco habitual espectáculo de sus caballos y cuadros atléticos entrenados en su estancia La República (destreza que fascina a los turistas y, por lo tanto, debido a su formación pública, entiende Scioli que debe multiplicarse tanto como el género folclórico).
* Contra el cuarteto parisino, contra el pronóstico de Scioli, el propio Macri. Al menos, en su almuerzo con José María Aznar -hombre ya demasiado interesado en hacer negocios en la Argentina, más que preocupado por el curso del país-, le confesó (estaba Diego Guelar como testigo) que era impensable su candidatura a la presidencia. «Es impensable», fueron sus palabras, aunque nunca dejó de bromear con esa posibilidad ya que le sirve a sus intereses. «Tal vez, con el clamor, el gobierno me entregue la Policía», susurró como si tuviera 90 años y fuera un experto en trapisondas de la política. Ya a esta altura, se vuelve casi imprescindible un pronunciamiento de Macri sobre aspiraciones ciertas o falsas -al menos, si es representante de lo que se llama la «nueva política»-, no tanto para responderle al vicepresidente o a lo que impulsan los que dicen quererlo, sino para evitar expectativas que de no concretarse sólo le sirven al gobierno. Aun así, si no le mintió a Aznar, tendrá un cargo en su conciencia: las encuestas ya dicen que está a 10 o 12 puntos de Cristina de Kirchner, a la que alcanzaría con el agregado de otro opositor. Es decir, por segunda vez -antes, cuando su padre le recomendó u ordenó que no lo hiciera- se puede perder la presidencia de la República.
* Pero, ya como futuro alcalde, le prometió a su invitado (ensalada y luego pollo) que en septiembre irá a Madrid «allí nos encontraremos contigo y Mariano Rajoy», asistirá a una cumbre de la Democracia Cristiana y también viajará a México para entrevistarse con Felipe Calderón. Durante la charla hubo un borrador para encuentros con dirigentes chilenos y con Angela Merkel, casi una réplica de la campaña que hace Cristina de Kirchner: por alguna razón, a ninguno de los dos le gusta estar en Buenos Aires. Después, pavadas del verano, Aznar contando breves vacaciones en Cerdeña -de Pitrizza al Hotel del Lobo y de ahí al gran puerto para pasear en barco hasta detenerse en Mortuorio, lugar sorprendente para ver desde el agua- y su encuentro con Alejandro Gravier, el marido de Valeria Mazza, quien en simultáneo comparte afinidades con Macri ( recordar que fue uno de los pocos extraños, de la noche y la farándula, claro, que estuvo en los festejos del triunfo

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