Los "Haute Design", lo último en hoteles para tus vacaciones

Economía

El diseño es, en estos tiempos, la forma de innovar lo conocido. Y los diseñadores inventan sin reparar en gastos. Es el caso de los hoteles, que cada vez son más exclusivos, tienen  más amenities y más lujo.

Entre los más exclusivos se encuentra el Marqués de Riscal, en La Rioja, España. Diseñado por el arquitecto Frank Gehry, tiene 43 habitaciones divididas en dos alas, que se conectan por un corredor de vidrio. Cada suite está diseñada con formas geométricas, y está construida con los mejores materiales. El lobby es minimalista, y en el techo se combinan cintas color rosado, plateado y dorado.

Pininfarina, casa diseñadora de Ferrari y Maseratti, no se queda atrás. El lobby del hotel Keating, en San Diego, California, creado por la casa italiana, recibe a sus huéspedes con paredes rojas, cielorrasos altos y detalles en acero inoxidable. Las 35 habitaciones combinan paredes blancas, ladrillo a la vista y ventanas circulares, y tiene pantallas de plasma.

Los expertos dicen que lo más atractivo es la individualidad del diseño. La extravagancia y la exclusividad también son importantes; la mayoría de los hoteles no supera las 100 habitaciones.

Tal es el caso del “Inn at Price Tower”; fue diseñado por Wendy Evans Joseph, creadora también del Museo del Holocausto en Washington. Emplazado en un rascacielos en Bartlesville, Oklahoma, tiene interiores de cobre, ventanas de piso a techo, y sólo 21 habitaciones con detalles de alta categoría.

Uno de los más lujosos es el Winvian, ubicado en Lichtfield Hills, Connecticut. Presenta 18 chalets diseñados por 15 arquitectos, en un terreno de 450 mil metros cuadrados. Si sos famoso podés usar el helicóptero del complejo, y si sos un niño, en cambio, podés usar la casita construida en un árbol, a 11 metros de altura. También se puede ver la moto original que se usó en la película Top Gun.

Para no quedarse atrás, en Buenos Aires tenemos el Faena Hotel & Universe, diseñado por el propio Alan Faena junto a Phillipe Starck. La entrada tiene cortinas que ocultan e restaurant El Bistró, todo blanco, un lounge con lámparas antiguas, y el escritorio del conserje. Las 110 habitaciones tienen toques tales como sillones de terciopelo rojo, y accesorios que simulan el estilo del siglo XIX.

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