La ahora vapuleada década del 90 tuvo tres tendencias muy fuertes en lo que hace a la comercialización de productos masivos, que modificaron fuertemente la oferta de lo que hasta entonces se conocía. El delivery, la diversificación de productos y los horarios extendidos.
Los que a principios de los 90 ya no éramos niños recordamos cuánto costaba, por ejemplo, conseguir pan los lunes. O asado los domingos. O un supermercado cualquier día de la semana después de las 20.30hs.
En la intersección de las avenidas Álvarez Thomas y Elcano, en el barrio de Villa Ortúzar, la pizzería La Mezzetta mantiene intactas las mismas prácticas con que se manejó históricamente. Los domingos no abre, no tiene delivery y sólo tiene dos tipos de empanadas: De Jamón y queso y de Carne. Punto. En la pizza, hay un poco más de diversidad, pero los gustos clásicos: muzarella, fugazzeta, anchoa, napolitana. Nada de cosas raras, como ponerle ananá o palmitos.
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Y en lo que hace a la estética, la mayoría de las pizzerías tradicionales devinieron 10 años atrás en ese engendro extraño de los pizza-café. Bueno, nada de eso. Nada de colores pastel en las paredes, ni luces dicroicas. El mostrador para comer de parado, cerámicas en los pisos y las paredes.
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Y sin embargo, se cansan de vender. Luis, el gerente de la pizzería dice: “No tenemos delivery porque no damos abasto a vender todos los días acá: si llevamos a la casa, no llegamos nunca”. La meseta vende unas 800 empanadas diarias, que no son baratas: Las de carne cuestan $1,80 y las de Jamón y queso, $2. Aunque, como dice Lucho, un comensal frecuente del lugar “con dos empanadas de estas, salís puesto”
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Y es algo que se puede observar a simple vista: a cualquier hora del día que uno pase por allí, verá una cola de no menos de diez personas esperando en la caja para comer de parado.
Al igual que el caso de los alfajores Capitán del Espacio, la Mezzetta no invierte en publicidad. Pero no lo necesita. El “boca en boca” funciona tan eficazmente que Luis duda en conversar con minutouno.com, porque teme una sobredemanda como producto de la promoción que se pueda generar.
La pizzería fue fundada en 1938 pero desde 1957 es controlada por los mismos dueños (sus descendientes, a esta altura, ya que los tres socios orginarios controlan todo desde las fotos en la pared).
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