Petróleo: mientras recrudece el conflicto en Medio Oriente el FMI advirtió por el agotamiento de las reservas

Economía

El FMI alertó que el mercado de petróleo sorteó el shock inicial, pero que los amortiguadores que evitaron la crisis energética “están prácticamente agotados”.

Mientras Donald Trump profundiza el conflicto en Medio Oriente y advierte que comenzará a cobrar una tasa del 20% a todos los busques que circulen por el estrecho de Ormuz a modo de paga a cambio de "seguridad", el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió por el impacto de una nueva disparada en los precios del barril de petróleo a la par del agotamiento de las reservas ante la falta de acuerdo en el conflicto con Irán.

En ese sentido el FMI advirtió este miércoles que el mercado global de petróleo absorbió el shock de la guerra en Medio Oriente, pero que los amortiguadores que evitaron una catástrofe energética “están prácticamente agotados”. Y advirtió que el mundo enfrenta hoy una posición más vulnerable ante cualquier nueva perturbación del suministro.

Acciones militares en el Estrecho de Ormuz

Acciones militares en el Estrecho de Ormuz

La guerra que iniciaron Estados Unidos e Israel a fines de febrero pasado provocó el bloqueo del estrecho de Ormuz, el punto de tránsito más angosto y más cargado de petróleo del planeta. Por ese canal circulaban unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, equivalentes a una quinta parte del consumo mundial. Para fines de mayo, más de 1.100 millones de barriles de crudo —unos 10 días de consumo global habitual— no habían llegado al mercado. El déficit, resaltó el organismo, superó al registrado en el shock petrolero de 1973, la guerra Irán-Irak y la Guerra del Golfo.

A pesar de la magnitud del corte, los precios del crudo se estabilizaron en ese momento en una franja de entre 90 y 100 dólares por barril, muy por debajo de lo que muchos analistas y el propio FMI estimaban. Ello se debió a tres factores que actuaron en simultáneo: la caída de la demanda -especialmente en Asia, donde los precios más altos llevaron a los consumidores a buscar alternativas como el carbón y las energías renovables-; el aumento de la producción fuera del Golfo, liderado por Estados Unidos con aportes de Venezuela, Guyana y Rusia; y el uso masivo de inventarios comerciales y reservas estratégicas para cubrir el déficit de aproximadamente 4 millones de barriles diarios entre marzo y mayo.

Petróleo: sin reservas

El problema, advirtió ahora el FMI, es que ese colchón de la reserva ya no existe. La capacidad de reserva se desplegó, la demanda se contrajo hasta sus límites y los inventarios se consumieron. En ese escenario, el organismo advirtió que si los stocks no se reponen, “el punto de partida ante el próximo shock será considerablemente más débil”.

Ya en marzo, durante la conferencia anual CERAWeek by S&P Global en Houston, las principales petroleras del mundo habían dejado en claro que la preocupación ya no pasaba por el precio del crudo. El foco estaba puesto en si el sistema global podía garantizar el suministro. Wael Sawan, director ejecutivo de Shell, fue uno de los primeros en advertirlo públicamente, antes incluso de que el conflicto se extendiera más allá de lo previsto: “Lo que importa hoy son los flujos físicos”, dijo durante su participación en el evento.

La discusión sobre el valor internacional del barril del petróleo, que centralizaba la mayoría de las charlas del encuentro, quedaría, según su visión, en un “segundo plano” frente a la urgencia de asegurar el movimiento efectivo de combustibles a través de las arterias de producción, almacenamiento y transporte.

La recuperación del suministro, advirtió el FMI, “no será rápida”.

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