Se viene una semana crítica por el frío polar y la escasez de energía

Economía


  • Empresas gasíferas y eléctricas pronostican que la demanda estallará el martes cuando gran parte de los porteños regresen a Buenos Aires de sus minivacaciones por el fin de semana largo en un clima de frío fuerte y persistente.
  • El plan del Gobierno es reemplazar el faltante con energía importada desde Brasil.

La combinación de una ola de frío polar en Buenos Aires con una sequía persistente en el Comahue, que en días sacará de la oferta a una o más hidroeléctricas, hacen prever una semana crítica en cuanto al abastecimiento de energía en el país, informa hoy el diario Clarín.

En lo que hace al gas, siguen las restricciones a las industrias en los mismos valores que durante la semana: entre 35 y 100% de corte, según de qué distribuidora se tratase.

En cuanto al abastecimiento domiciliario, expertos gasíferos recordaron que por el fin de semana largo una parte de la población porteña está en la Costa u otros destinos turísticos, por lo que la presión es menor. El problema se haría sentir entonces a partir del martes.

Las empresas eléctricas coinciden en el pronóstico y anuncian que la demanda va a estallar el martes, cuando los turistas ya estén de regreso de sus minivacaciones en un clima de frío fuerte y persistente.

En esa línea, también se espera una fuerte presión para el miércoles. "El sistema estará que arde", definen desde el sector.

Es que la generación mostrará ahí sus mayores limitaciones. Las usinas térmicas no tienen disponibilidad de gas para funcionar. Esto hace que las máquinas usen combustible líquido y entonces rindan 20% menos. Pero, por otro lado, no hay disponibilidad de gas oil y fuel oil suficiente para que operen las usinas. En definitiva, la producción de energía funciona a la mitad de su potencial.

Para los ejecutivos del sector el jueves será el día clave. Es que el 12 de julio es el plazo para que las autoridades de la Cuenca del Comahue definan si las centrales Piedra del Aguila y Pichi Picún Leufú pueden seguir generando o no, dado que el nivel de sus embalses, por la prolongada sequía, está muy bajo. Sumadas representan unos 1.200 MW de energía, cuando el pico más alto en un día de frío extremo supera apenas los 18.500.

La apuesta del Gobierno es reemplazar la salida de esas represas con el ingreso de mayor cantidad de electricidad desde Brasil. Desde ese país se venía importando unos 450 MW, y por un acuerdo entre los presidentes Néstor Kirchner y Lula Da Silva se subió ya a 700 MW. Ahora se pretende alcanzar a 1.100. Pero la línea de Garabí, por donde ingresa la energía brasileña, tiene un tope de 800 MW, luego del cual empieza a ser poco estable. En estos días se estuvo analizando entonces que la energía brasileña se despache a Uruguay y que entre luego por la interconexión de Salto Grande, atendiendo a que esta central también genera menos por falta de agua.

Pasada esta semana, la situación podría aliviarse: el frío amainará, y poco después empiezan las vacaciones de invierno. Ahí la demanda históricamente baja.

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