Si sos adicto a tu celular, ponele un cactus y santo remedio
* En Argentina, ocho de cada diez personas tienen teléfono móvil.
* Ya existen en el mundo terapias para evitar su uso compulsivo.
* El 40% de los jóvenes europeos reconoce que usa el móvil más de cuatro horas al día.
CELU
Una persona viaja en colectivo y llama desde su teléfono para anunciar que está llegando. Puede tratarse de la sana intención de tranquilizar a quien espera o bien de un gesto de adicción al celular, una patología de la vida moderna que puede llevar a algunos a robar para poder costear las llamadas.
Estos números en forma de porcentaje quizás no digan mucho. Será bueno entonces considerar que la cantidad de líneas de celular en servicio es de 32.354.000. Si se calcula que Argentina tiene aproximadamente 40 millones de habitantes, entonces ocho de cada diez argentinos tienen un celular.
Hugo Pisanelli, presidente de la Asociación de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires hace una importante precisión: “Lo de los celulares no es una adicción, es una compulsión. La diferencia es que la adicción es a un objeto, mientras que la compulsión es a no poder dejar de hacer algo, a una conducta”
¿Quién promueve la adicción?
Según la página web del Centro para el Tratamiento y Rehabilitación de Adicciones Sociales de Valladolid (CETRAS), en España, “el mundo actual está maniatado por innumerables formas de adicciones arraigadas y desarrolladas en su entraña social. Para que una persona se haga adicta, sólo basta con contar con una predisposición individual (personalidad débil, vulnerable, inmadura) e iniciarse en el consumo de los múltiples reclamos que alberga nuestra sociedad actual”.
Acerca de la responsabilidad de la sociedad en estas patologías, el psicólogo Ricardo Paveto le dijo a minutouno.com: “La sociedad de consumo es fundamental en la generación de estas compulsiones. Se insiste tanto desde la sociedad de consumo que el celular se transforma en el objeto que me permite estar en la mirada de los demás”.
La principal diferencia con respecto a otras patologías es que no causa efectos físicos aparentes, sino sólo psicológicos, lo que hace que pase inadvertida a los demás.
Las terapias
La MPAA recomienda una serie de terapias. Una de ellas se llama “Cactus”, y se trata de móviles que tienen puntas que lastiman la cara de quién está hablando. Es mucho más difícil abusar del teléfono, si uno se lastima en el proceso
Otra se llama “Truth” (verdad, en inglés), y consiste en un teléfono que solamente puede usarse si uno está borracho. El aparato tiene un dispositivo de control de alcoholemia. De ésta manera, “lo que uno diga será sólo del corazón”.
Una tercera terapia, llamada "Phish", consiste en un calentador que sube la temperatura de la pecera de quién habla por teléfono.
Con estas terapias, hay que volver a considerar el refrán que dice que a veces, "es peor el remedio que la enfermedad".
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