Zapatero a tus zapatos

Economía

Lesme Sánchez nació en Paraguay, pero vive en Argentina desde los años ’60. Tiene 69 años, y es moldeador plástico de profesión y zapatero de alma. Tiene un pequeño taller en el barrio del Abasto, zona en la que trabaja desde hace 23 años.

“En realidad, el oficio lo heredé de mi familia, de pibe”, cuenta, recordando los días en su tierra natal. Si bien confecciona calzado desde el año ’84, conoce los vericuetos de este arte “desde chico”. Lesme volvió a los zapatos cuando lo echaron de su último trabajo como moldeador. “Lo bueno es que tengo este oficio, que es algo que aprendés y no lo perdés nunca”, explica. Estuvo en locales en las calles San Luis y Anchorena, y luego se mudó al actual, sobre Lavalle.

Hasta hace 4 años, la cosa estuvo muy jodida, no alcanzaba para nada, y nadie confeccionaba, porque los precios de las zapatillas eran muy bajos”, recuerda, con cierta tristeza.

Hoy las cosas son distinas. “Tengo clientes fijos, que vienen siempre. Puedo pagar el alquiler. No es mucho, pero vivo tranquilo con mi familia”. También se queja de la situación actual: “No se le puede pedir un alquiler alto a un oficio chico”, reflexiona.

Los precios de los trabajos “varían según el calzado”. Cambiar un tacón de goma de un zapato de hombre sale $10, con mano de obra. “Lo que más pide la gente son parches, pegado y suelas”.

Está orgulloso de saber su oficio. “Hoy hay pibes que prefieren ganar un peso más, pero saber un oficio es para toda la vida. Siempre te defendés, porque es tuyo”, asegura.

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