Deseo sexual oculto: por qué no podemos dejar de ver a Brad Pitt comiendo

Espectáculos

Más allá de su más que evidente atractivo físico, hay otras causas por las que las imágenes del actor masticando, en el cine o en la vida real, nos atrapan de esa manera.

¿Qué tienen las imágenes de Brad Pitt comiendo en Wimbledon (o en las películas o donde sea) que resultan tan adictivas? Si tú también te podrías pasar el día visualizándolas en loop, te cuesta parar o sientes un cierto 'no sé qué' al hacerlo, deberías leer lo que voy a contar. Porque, aunque este hombre pueda resultar irresistible, está claro que hay algo más que su sex-appeal para que algo tan cotidiano como verle masticar produzca ese poderoso efecto hipnótico.

Existen varias cuestiones a tener en cuenta que pueden explicar ese atractivo que genera Brad comiendo papas (o lo que sea). Algo muy mundano que, sorprendentemente, nos ha despertado la libido y plantado, salivando delante de las pantallas, como si ésta fuera la primera vez en la que este señor protagoniza nuestras fantasías eróticas (algo habitual desde el estreno de "Thelma y Louise", allá por 1991). Pero todo tiene su porqué.

brad pitt

Partiendo de la base indiscutible de que el actor está muy bueno, -sea o no tu tipo- y de que ver en acción esa mandíbula esculpida y esa boca tan sensual es un auténtico espectáculo en sí mismo, el imponente físico de Pitt no es el único responsable de que produzca semejante nivel de embelesamiento en la población mundial. Aquí van algunas posibles explicaciones a este curioso (y adictivo) fenómeno.

Quizá, las mayores culpables de todo esto sean las neuronas espejo, responsables de la empatía que posee una persona y de la satisfacción que sentimos al ver a alguien comiendo. El profesor Moon Shin-il, de la Universidad de Myongji, afirma que este comportamiento neuronal es, además, el causante del éxito de otro fenómeno muy extendido en la actualidad y tremendamente adictivo también: el 'mukbang'.

El 'mukbang' se trata de comer en directo o grabar lo que comes y subirlo a las redes sociales. Aunque a simple vista pueda parecer una simpleza máxima, resulta que esta práctica atrapa a muchos espectadores que pasan horas viendo comer a otros. Este fenómeno es un éxito absoluto por motivos que trascienden la mera satisfacción de una necesidad básica como alimentarnos.

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