Primer centenario de la película que hizo de un mito literario otro cinematográfico

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En 1922 se estrenaba en Alemania la genial 'Nosferatu', obra maestra que inició el recorrido cinematográfico del mito literario creado por Bram Stoker hace 125 años.

Enrico Dieckmann y Albin Grau, propietarios de la productora Prana Film —fundada en 1921—, ese mismo año le encargaron al guionista Henrik Galeen un libreto inspirado en ‘Drácula’. La idea de los productores era presentar la película al año siguiente, coincidiendo con los 25 años de la publicación del libro de Bram Stoker.

Sin embargo, carecían de los derechos sobre la novela, por lo cual Galeen hubo de cambiar los nombres de los personajes (conde Orlok por conde Drácula, Bulwer por Van Helsing, Hutter por Harker, Ellen por Mina, etc.) y los escenarios donde transcurría la acción (la alemana Wisborg en lugar de la Inglaterra victoriana), además de añadirle algunas variantes al argumento.

La dirección le fue encargada a Friedrich Wilhelm Murnau, que ya entonces contaba con varias películas en su haber y un prestigio ganado a fuerza de sus talentosas intervenciones en teatro y el cine alemán de posguerra, adscribiendo su obra al expresionismo imperante en la época.

Finalmente, en 1922 —hace exactamente un siglo— se estrenaba ‘Nosferatu, eine Symphonie des Grauens’, o ‘Nosferatu, una sinfonía del horror’ en castellano, o como se la conoce en la Argentina: sencillamente ‘Nosferatu’; cinta de 94 minutos cuyo papel principal recayó en el reconocido actor Max Schreck —quien, como dato anecdótico, ese mismo año participaría de ‘Tambores en la noche’, primera puesta de una obra de Bertolt Brecht.

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La película fue un éxito inmediato, con teatros colmados para ver una obra que hoy es considerada de culto y una de las mejores de la cinematografía mundial. Sin embargo, o debido justamente a su trascendencia inmediata en Alemania y Europa, los problemas no tardaron en aparecer.

Ante los evidentes parecidos de la historia escrita por Galeen y plasmada en film por Murnau con la novela de Stoker, Florence Balcombe —viuda del autor irlandés fallecido un 20 de abril de una década antes— planteó una demanda que puso contra la pared a los productores de ‘Nosferatu’. La justicia le dio la razón a la mujer y, acorralada, la productora Prana Film se declaró en quiebra al poco tiempo. No obstante, esa sola película le bastó para pasar a la historia.

Aniversarios

Aquel 1922 se cumplía además otro importante aniversario: habían transcurrido 50 años desde la publicación de novela corta ‘Carmilla’, del también irlandés Joseph Sheridan Le Fanu. Era el primer abordaje literario, serio y ambicioso, a un tema que pasaría a ser parte del bagaje cultural global: el vampirismo.

Publicada en 1872 —hace hoy un siglo y medio—, en medio de la ola de fervor por el espiritismo y el ocultismo que inundaba a Europa, se dice que esa innovadora historia de terror gótico y homoerotismo vampírico influyó fuertemente en Stoker, quien en 1897 —hace 125 años—daría a conocer a su eterno ‘Drácula’.

El rápido y extendido éxito editorial de esta novela trágica y epistolar, que se extendió por décadas, repercutió en la realización de la notable ‘Nosferatu’, que le dio a la historia un nuevo vuelo a partir de un arte que pronto sería preponderante en el siglo de la técnica aplicada: el cine.

Bram Stoker y los aniversarios de un eterno mito literario y cinematográfico: Drácula

Y la trascendencia de la película expresionista de Murnau, que también llegó a Estados Unidos pero recién en 1929, no tardó en inspirar a productores y realizadores del nuevo mundo, donde el arte comenzaba a convertirse en la industria que no mucho después tendría un alcance masivo y global.

Finalmente fue Universal Picture la que adquirió los derechos de la novela a la viuda Florence Balcombe y en 1931 el realizador norteamericano Tod Browning consagraba la historia del vampiro en la meca del cine, con el refinado Bela Lugosi encarnando al terrorífico conde, quien parecía adoptar Hollywood, muy lejos de los Cárpatos, como lugar de residencia.

Como dato puede añadirse que ese mismo año se estrenaba otra película homónima, también producida por la Universal y rodada simultáneamente a la de Browning por George Melford, dirigida al público español y latino. Exactamente la misma historia pero en castellano y con el español Carlos Villarías y la mexicana Lupita Tovar como protagonistas.

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Vigencia del mito

A lo largo y ancho del siglo XX las adaptaciones cinematográficas de la novela de Stoker no cesaron, tanto en pantalla grande como en televisión, aunque con dispar suerte. Incluso en teatro, con la adaptación de otro irlandés, Hamilton Deane, estrenada en Londres en 1924 y en Brodway en 1927, con Lugosi en el protagónico. En los 60, el genial Narciso Ibáñez Menta encarnó al consuetudinario vampiro sobre las tablas teatrales porteñas.

Para quienes rondan o superan los 50 años, son recordadas las películas de Terence Fisher, con Christopher Lee como el vampiro y Peter Cushing como Van Helsing, y muchos entretenidos desaguisados encarados por la legendaria productora inglesa Hammer, que brindó una vasta cantidad de películas clase B no solo sobre Drácula sino también sobre Frankenstein y la Momia.

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En 1979, el alemán Werner Herzog volvería sobre los pasos del mito para realizar una remake de la producción de 1922 con su revulsiva ‘Nosferatu: Phantom der Nacht’ (traducida según lugar y ocasión como ‘Nosferatu: vampiro de la noche’, ‘Nosferatu: fantasma de la noche’ o simplemente ‘Nosferatu’), con quien se convertiría en su actor fetiche en el papel del vampiro, Klaus Kinski, y estrellas como Isabelle Adjani encarnando a Lucy Harker y Bruno Ganz como Jonathan Harker.

Pero hace exactamente tres décadas se produjo una fulgurante aparición que, después de tanto despropósito y hasta varios esperpentos, volvió a poner las cosas en su lugar: el realizador Francis Ford Coppola le devolvía al noble de Transilvania su terrorífica pero perdida verosimilitud, retomando también la fidelidad a la historia narrada en la novela publicada en 1897.

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‘Drácula, de Bram Stoker’, con producción de Columbia Pictures, Osiris Films y American Zoetrope —creada por Coppola y George Lucas—, se estrenaba en 1992 con un reparto multiestelar que incluía a Winona Ryder, Keanu Reeves, Antony Hopkins y, por supuesto, a un inolvidable Gary Oldman en el papel del vampiro, al que devolvía su temible envergadura pero también su sino trágico.

La cinta fue un éxito mundial y aun hoy se sigue viendo con deleite estético, aunque tal vez ya no con la misma inocencia e inquietud de quienes hace un siglo presenciaban la proyección de ‘Nosferatu’. Lo que ratifica la vigencia del mito creado por Stoker y la afirmación de Stephen King que incumbe a toda o buena parte de la humanidad: “Inventamos horrores ficticios para ayudarnos a soportar los reales…”

Mirá la original y sacá tus propias conclusiones:

Nosferatu (1922) [Sub-Español]

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