Cristian Castro, el Edipo y el mal de los pollerudos crónicos

Espectáculos

* Un especialista contó a minutouno.com las secuelas psicológicas y sexuales de ser un nene de mamá.

Algunos lo catalogarían de Edipo. O, en criollo, también lo señalarían como un calzonudo. Tironeados por madres, esposas o derivados, estos hombres se debaten entre el seno materno y las lolas de otras mujeres, sin decidirse al fin.

El vínculo idílico entre el hijo y la madre es universal, aunque ese amor puede tornarse peligroso si no se logra el corte justo para resolver el llamado Complejo de Edipo.

En el caso de Cristian Castro y su mamá Verónica, los límites siempre fueron por demás confusos, o nunca existieron. Prueba de ello es que ambos confesaron haber dormido juntos hasta que el muchacho tenía 12 años.

Cristian y su mamá durmieron juntos hasta los 12 años     


“Habitualmente se resuelve con una prohibición que hace que este vínculo no se perpetúe, aunque la resolución de esto no siempre es muy feliz y por eso los terapeutas tenemos mucho trabajo”, bromea el psicoanalista Harry Campos Cervera.

Para el especialista una de las vías para “separar los tantos”, es que la madre reconozca la autoridad paterna. Algo por ejemplo inexistente en el caso de la Chaparrita y su nene, que por estos días le reprochó a la actriz haberlo criado "como un bastardo".

Madre con pantalones

Consultado sobre las consecuencias que puede generar el vacío paterno, Campos Cervera aclara que esta es una entidad simbólica y, a falta de padre, bien pueden ocupar esa figura hermanos, tíos o abuelos. El problema es cuando las madres pulpo no dejan a nadie penetrar en el vínculo con sus hijos.



“Aparecen como un todopoderoso, con un figura autoritaria y buscan la completud en el hijo”, puntualiza el psicólogo y comenta que por este desborde femenino les puede resultar muy difícil encontrar pareja y, en mucho casos, “el efecto de las madres fálicas puede llegar a producir homosexualidad en el varón”.

“La otra es un elemento amenazante para sí mismo y el vínculo maternal, por eso frente a la mujer entra en pánico y se refugia en alguien de su propio sexo”, puntualizó.

Se parece a mi mamá…

Pese a estar casado y tener una hija y otro en camino, Castro no logra que nuera y suegra entablen diálogo. De carácter fuerte, Verónica argumenta no tener buena piel con la esposa de su primogénito, Valeria Liberman, aunque otros afirman que la actriz –ferviente católica- no le perdona a su hijo haberse casado con una mujer de otra religión.

Lo cierto, es que si de niño Cristian fue asfixiado por el amor maternal, el vínculo con su avasallante esposa no es dista demasiado, ¿acaso buscan repetir lo vivido?. “Es común que se busquen mujeres autoritarias que lo mantengan en el rol de hijo que vivieron, es una manera de reproducir el vínculo”, aseguró Campos. Lo que se dice, un caso (casi) perdido.

Dejá tu comentario