El apoyo de los famosos a Ni Una Menos: las reflexiones de Lali Espósito, Mario Pergolini y otras figuras
Referentes del espectáculo y la cultura se hicieron eco de la convocatoria y compartieron sus mensajes en redes y medios con el hashtag #NiUnaMenos.
Lali Espósito, Mario Pergolini y Julieta Díaz participaron de Ni Una Menos.
En una nueva conmemoración de Ni Una Menos, referentes de la cultura, la televisión, la música y los medios utilizaron sus plataformas para manifestarse contra la violencia de género. La jornada estuvo atravesada por un dato alarmante: una mujer es asesinada por femicidio cada 30 horas.
En ese contexto, figuras como Lali Espósito, Mario Pergolini, Elizabeth "La Negra" Vernaci, Dolores Fonzi y Eial Moldavsky compartieron mensajes, reflexiones y llamados a la acción.
A través de sus historias de Instagram, Lali Espósito publicó una placa negra con la frase “Ni una menos”. Por su parte, Dolores Fonzi difundió una publicación de Actrices Argentinas que recordó tres casos recientes de femicidio y expresó: “Por Dulce María, por Agostina, por Noelia, por todas. El 3J marchamos en el Congreso y en todas las plazas del país”.
Otra de las voces que se sumó fue Julieta Díaz, quien compartió una frase de Érica Rivas: “Téngannos miedo, porque somos muchas y tenemos la fuerza de las que ya no están y de las que nos enseñaron a seguir”. Además, replicó una campaña de Amnistía Internacional titulada: “Ni Una Menos te interpela: ¿Qué podés hacer como varón? Formas simples de acompañar, escuchar y no mirar para otro lado”.
El aporte de La Negra Vernaci
En el ámbito radial, Elizabeth “La Negra” Vernaci eligió leer fragmentos de textos escritos por la autora y activista feminista Zuleika Esnal. Uno de ellos, titulado “Nos criaron para pisarnos la cabeza entre nosotras”, puso el foco en la solidaridad entre mujeres frente a las violencias compartidas.
“La realidad es que la otra, cuando falto yo, sale a la calle con mi foto. Y grita mi nombre, acompaña a mi mamá. La otra aprendió a la fuerza las mismas cosas que yo. Aprieta las llaves de su casa en manos igualitas a las mías. Transpirando el mismo miedo. Cruzando las mismas avenidas. Porque son las tres de la mañana para ella y para mí y la vida se nos va tratando de alcanzar la cerradura", leyó la conductora.
El texto continúa: "La otra ya cambió de ropa para no andar provocando como me he cambiado yo." Y bajó la vista y se calló la boca. Y, de todos modos, le gritaron a los diez y a los once y a los ocho las mismas barbaridades que me gritaron a mí. "Y que nos siguen gritando".
Más adelante, Vernaci adaptó el cierre de otro de los párrafos. Donde el texto original señalaba: "La otra sabe que pudo ser Micaela, entonces ES. Como sé yo perfectamente que pude ser María Soledad y entonces SOY. Y a lo mejor mañana a otra le toque ser Zuleika", la locutora decidió concluir con una referencia personal: "A la otra le toque ser ‘La Negra’.
Luego compartió otro escrito de Esnal, llamado “Si un día falto yo”, donde leyó: "Si un día falto yo, que se sepa que tomé mucho Campari. Que me drogué. Que no recuerdo a todas las personas con las que cogí porque fueron un montón. Que no pisé la Universidad. Que sepan que hice dedo”.
A esa enumeración le agregó referencias propias. “Que fui locutora”, dijo antes de continuar con el texto: “Mucama cama adentro, vendedora de libros —el original indica ‘de zapatos’—, bostera y mal hablada. Que tuve un hijo, pero nunca un marido. Que cerré bares, seguí de largo y los volví a abrir. Y merecía respeto".
También recuperó una de las frases más difundidas en las movilizaciones feministas: “Hoy salgo por vos, que te quiero mucho. Y por vos, que ni te conozco. Por vos, que salís conmigo. Por vos, que te quedás en tu casa. Por vos, que mirás para otro lado. Por vos, que gritás cada injusticia. Por vos que estás muerta. Porque salir por vos es salir por todas. Y salir por todas es salir por mí”.
El análisis de Mario Pergolini sobre los femicidios y Ni Una Menos
En televisión, Mario Pergolini abordó el tema durante una emisión de “Otro día perdido”. Para explicar las distintas formas de violencia machista, utilizó una representación visual de un iceberg y remarcó: “Lo que uno ve es la punta del iceberg, por encima de la superficie”.
En la parte visible ubicó los femicidios, las agresiones físicas y las violaciones. Más abajo aparecían conductas como “amenazar, insultar, humillar, desvalorizar, chantaje emocional e ignorar”. En la zona menos visible figuraban conceptos como “humor sexista, publicidad sexista, invisibilizar, lenguaje sexista y micromachismos”.
Durante su reflexión, el conductor señaló: “Ante lo ocurrido con Agostina Vega, los varones debemos replantearnos un poco la forma en que fuimos educados y cómo nos comportamos, incluso, en los monstruos en que nos convertimos muchas veces. Indudablemente no se detiene y en Argentina hubo 100 femicidios en lo que va del año”.
“Admito que muchas veces me es muy difícil y debemos entender que mañana es un día para replantearnos que no es normal que un país tenga 100 muertes sólo por el hecho de ser mujer”, agregó.
Eial Moldavsky también reflexionó sobre la violencia machista
Por último, Eial Moldavsky difundió una extensa reflexión en sus redes sociales sobre la construcción de la masculinidad y los mecanismos que sostienen la violencia de género.
“¿Por dónde pasa la violencia en los hombres? Se puede pensar al patriarcado en dos líneas; la primera expone la violencia como ejercicio de dominación del hombre hacia la mujer, como una forma de validar su preponderancia y sostener los privilegios que se derivan de los roles que establece esta situación de dominación”, escribió.
Y continuó: “Por otro lado, hay una segunda parte que es la validación masculina e implica que la masculinidad, para existir, requiere de otros varones validándote y no sólo de mujeres siendo violentadas”.
Apoyándose en conceptos desarrollados por la antropóloga y activista Rita Segato, explicó que existen dos interlocutores en estas dinámicas de violencia: “El eje vertical es hacia la víctima, el discurso es punitivo y el agresor tiene un perfil moralizador, como el paladín de la moral social, porque en este imaginario, el destino de la mujer es ser censurada, contenida y disciplinada”.
Finalmente, concluyó: “También hay un eje horizontal donde el agresor se dirige a sus pares y es condicionado por su obtención, que debe ser reconfirmado a lo largo de la vida por distintos procesos de conquista y aprobación para satisfacer la demanda de grupos de pares, como ocurre con ciertos influencers que le hablan a sus pares”.
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