El desconsolado llanto de Alejandra Majluf al recordar a su padre en Gran Hermano
Entre lágrimas, repasó una infancia marcada por la distancia afectiva, las críticas constantes y la falta de apoyo hacia su vocación artística.
La celebración del Día del Padre en Gran Hermano: Generación Dorada dejó una sucesión de historias cargadas de emoción, pero pocas impactaron tanto como el testimonio de Alejandra Majluf. La actriz de 62 años abrió una de las heridas más profundas de su vida al compartir con sus compañeros el complejo vínculo que mantuvo con su padre, un hombre al que describió como extremadamente rígido y distante durante gran parte de su historia familiar.
Mientras varios participantes recordaban anécdotas felices junto a sus seres queridos, Majluf tomó la palabra y rápidamente se quebró al hablar de una infancia muy distinta a la de muchos de sus compañeros. “Nunca tuve la suerte de sentirme querida ni acompañada por mi papá”, confesó entre lágrimas, generando un profundo silencio en el SUM y la inmediata atención de todos los presentes.
La actriz recordó que su padre trabajaba como bombero y que en el hogar imponía una disciplina estricta que condicionó gran parte de su crecimiento. Aunque rescató algunos momentos aislados de felicidad, como paseos ocasionales en la autobomba junto a amigos del barrio, explicó que esos recuerdos positivos fueron excepciones dentro de una relación marcada por la dureza emocional.
Entre los episodios que más la marcaron, relató una experiencia traumática ocurrida durante una salida al mar cuando era apenas una niña. Según recordó, su padre la soltó de la mano mientras conversaba con otra persona y esa situación estuvo cerca de provocar un grave accidente. Sin embargo, lejos de expresar resentimiento absoluto, intentó comprender las circunstancias que moldearon la personalidad de su progenitor. “Pobre papá, hizo lo que él quiso, porque yo creo que somos víctimas de víctimas”, reflexionó.
La relación se deterioró aún más cuando comenzó a manifestar su deseo de convertirse en actriz. Según contó, su padre rechazó desde el primer momento la idea de que se dedicara al mundo artístico y trató de convencerla para que eligiera otra profesión. Uno de los recuerdos más dolorosos tuvo lugar cuando expresó su intención de ingresar al Conservatorio Nacional.
Fue entonces cuando recibió una frase que nunca olvidó. Su padre le aseguró que como actriz “nunca iba a conseguir nada” y que únicamente tendría éxito si estudiaba una carrera tradicional como Derecho. La presión fue todavía más fuerte cuando llegó a plantearle una especie de ultimátum. “Si yo iba a ser actriz, no lo iba a ver más”, recordó Majluf. Lejos de abandonar su sueño, tomó una decisión que marcaría su futuro: “Bueno, papá, no te voy a ver más”.
La actriz explicó que, desde aquel momento, su padre jamás asistió a una obra suya ni acompañó su desarrollo profesional. Sin embargo, uno de los golpes más duros llegó muchos años después. En 2017, mientras atravesaba una profunda crisis económica tras perder su productora en Madrid, decidió comunicarse con él para saludarlo por su cumpleaños. La respuesta fue devastadora: “Me dijo que yo era una fracasada, que es algo muy fuerte para decirle a un hijo”, relató.
Pese al dolor acumulado durante décadas, Majluf aseguró que intenta transformar esa experiencia en una enseñanza positiva para su propia vida. Hoy busca ofrecerle a su hija Emma la libertad que ella nunca tuvo para elegir su camino. “No voy a hacer nada para que ella se sienta tan frustrada como me sentí yo toda la vida”, afirmó.
Al finalizar su relato, la emoción se apoderó de la casa. Andrea del Boca, Mariela y Yipio se acercaron para abrazarla y contenerla en uno de los momentos más sensibles de la gala, que terminó convirtiéndose en una profunda reflexión sobre las heridas familiares y la capacidad de romper ciclos que atraviesan generaciones.
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