"El resto bien", la nueva serie de Flow que aborda la crisis de los 50 con Benjamín Vicuña
"El resto bien" llegó a Flow con Vicuña y Violeta Urtizberea como protagonistas para abordar temas como la andropausia y la crisis de los 50 masculina.

La nueva serie de Flow, dirigida por la dupla Daniel Burman y Daniel Hendler, nos propone un ejercicio de empatía inmediata: mirar a un hombre de cincuenta años que ya no vive, sino que "gestiona" su existencia. En "El resto bien", Benjamín Vicuña interpreta a Ariel, un historietista que descubre que su vida no es una proyección hacia el futuro, sino una acumulación de demandas presentes que lo están asfixiando silenciosamente.
La premisa es potente y necesaria: ¿qué pasa cuando el "sándwich" generacional (cuidar hijos y padres al mismo tiempo) se vuelve una trampa? La serie acierta al no buscar grandes tragedias; el conflicto estalla con un diagnóstico médico mundano: Ariel no puede cargar peso. Es una metáfora física perfecta para alguien que lleva el mundo sobre sus hombros.
Si bien la serie es correcta y se deja ver con agilidad en sus ocho episodios de 30 minutos, por momentos se siente que le falta un poco de ímpetu. La narrativa de Burman apuesta por la repetición y lo cotidiano, algo que funciona para transmitir la saturación del protagonista, pero que a veces diluye la tensión dramática, dejando escenas que parecen quedar abiertas sin una resolución que la convierta en algo extraordinario.
Donde la serie realmente encuentra su pulso es en sus actuaciones secundarias. Rita Cortese está, como siempre, magistral. Su personaje, Lea, es una abogada enfrentando el avance del Alzheimer que decide separarse tras 50 años de matrimonio. Cortese logra transmitir esa confusión lúcida y esa rebeldía tardía que le da a la serie sus momentos más conmovedores y reales. Por otro lado, Violeta Urtizberea (Olga) aporta el contrapunto perfecto: mientras Ariel se hunde en el estrés, ella transita un momento de éxito, generando una capa de tensión matrimonial que resulta de lo más genuino de la historia.
La dirección de Burman y Hendler es inteligente al elegir espacios domésticos saturados. La cámara está cerca, casi encima de los actores, capturando conversaciones superpuestas y el caos de una casa con cinco hijos. Es una serie de "capas", donde el sonido de una televisión de fondo o un niño gritando son tan importantes como el diálogo principal.
En conclusión, "El resto bien" es una serie que está "bien", valga la redundancia. Toca temas profundos con una naturalidad que se agradece y evita los golpes bajos, pero quizás se queda en la superficie de ese absurdo cotidiano sin terminar de arriesgarse hacia un lugar más disruptivo, como la profundización de temas como la andropausa. Es, quizás, un espejo interesante para los que rondan los cincuenta, una crítica válida al ritmo de vida actual y una oportunidad de ver a un Vicuña más maduro, aunque el espectador se quede con ganas de que, entre tanto caos, pase algo que realmente sacuda la estructura.
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