En su biografía, acusan a un director de cine de "abusador"
*Según un escritor, el legendario autor y director de cine se rodeaba de gays, lesbianas y bisexuales. Y se casó solo para cuidar las apariencias.
*"Si viviera hoy en día, sería denunciado por acoso sexual. Sentía por las mujeres una extraña mezcla de adoración y desprecio", sentenció el ensayista.
Alfred Hitchcock
Por Télam
Para el biógrafo, el cineasta no fue mago ni un genio, ni un dios como tantas veces se lo quiso etiquetar, aunque no le niega atributos. "Tenía genio, genio de mal carácter, pero fue un maestro, con la cámara y, sobre todo, con provocar en mil inventos, la mueca o la cara de espanto que necesitaba de una actriz o actor. No solamente las provocaba, sino que las humillaba, más a las actrices que a los actores", sostiene en su obra.
Una de las actrices más castigadas por la "tiranía" del director de cine fue Madeleine Carrol, quien durante el rodaje de "Los 39 escalones" pasó casi todo el tiempo esposada al brazo de Robert Donat por capricho de Hithcock.
Otra de las humillaciones que padeció la joven Carrol en la misma película fue la ocurrencia del realizador de desabrocharse la bragueta delante de ella. No conforme con el gesto, decidió inmortalizarlo en complicidad con el camarógrafo.
Otro episodio que recuerda Spoto -autor también de "El arte de Alfred Hitchcock" y "Alfred Hitchcock: la cara oculta del genio"- es que durante el rodaje de "Rebeca", Hitchcock hizo que Joan Fontaine repitiera varias veces la misma escena. No contento con la expresión que exigía el guión, se levantó de su silla y la abofeteó hasta hacerla llorar para a continuación exclamar: "Corten, perfecto. Toma perfecta".
Su prototipo de rubia soñada fue Grace Kelly, que también rodó tres películas a sus órdenes: "Crimen perfecto", "La ventana indiscreta" y "Para atrapar al ladrón". "Hitchcock estaba obsesionado conmigo, y yo empecé a sentirme muy incómoda", llegó a confesar la actriz.
La actriz Tippi Hedren, a la que el director lanzó al estrellato gracias a "Los pájaros", fue quizá quien acusó más "el sádico comportamiento" del realizador, que no dudó en someterla al ataque real de las temibles aves o exigirle que "estuviera sexualmente disponible para él donde y siempre que él quisiera", recuerda la actriz en un fragmento recogido en el libro.
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