"Estoy muy nervioso": Pity Álvarez declaró en el juicio por el crimen de Cristian Díaz
Tras descompensarse, el músico se presentó ante el tribunal y manifestó sus dificultades para comenzar el relato.
A pesar de estar visiblemente nervioso y tener dificultades para comenzar su exposición, Pity Álvarez pudo declarar en el juicio por el crimen de Cristian Díaz, luego de haberse descompensado horas antes.
"¿No declaro bajo juramento? No entendí", preguntó el músico al iniciar su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº29 de la Ciudad de Buenos Aires. Fue en ese momento que el juez Gustavo Goerner le aclaró que, a diferencia de los testigos, los acusados no están obligados a prestar juramento y pueden brindar su versión de los hechos, además de decidir si responden preguntas una vez finalizada su exposición.
"Estoy muy nervioso, me cayeron muchas fichas. Pensé que no iba a poder declarar", expresó Álvarez. Luego intentó comenzar su relato: "Yo creo que para declarar el hecho este me tengo que remitir un tiempito antes, de cositas que fueron pasando y tienen que ver con la declaración que voy a hacer".
Ante sus dificultades para continuar, le ofrecieron que sus abogados lo orientaran mediante preguntas, pero rechazó la alternativa y prefirió seguir por su cuenta.
El duro testimonio sobre el estado de Pity Álvarez antes del crimen
En la audiencia también declaró el sacerdote César Scicchitano Tagle, conocido como el cura rockero, quien se refirió al estado del Pity Álvarez antes del crimen de Cristian Díaz y aseguró que "vivía con miedo" y solía llamarlo de madrugada para pedirle ayuda.
El religioso contó que el cantante había instalado un sensor de luz que se activaba constantemente y llegó a tapiar con madera las ventanas de su departamento, ubicado en un quinto piso, por temor a que alguien ingresara. Vinculó ese comportamiento con el consumo problemático de sustancias y sostuvo: "Estamos hablando de una persona con una adicción muy fuerte y esto le generaba un estado de paranoia muy grande".
Scicchitano Tagle relacionó el deterioro del músico con el consumo desde la adolescencia y con distintas situaciones traumáticas que había atravesado, entre ellas un incendio en el que sufrió quemaduras y la muerte de su padre. "Él apaga todo esto con el consumo", afirmó.
Ante las preguntas del abogado Javier Baños, describió la presencia habitual de un grupo de seis o siete personas que se acercaban a la vivienda del exlíder de Vijas Locas para pedirle dinero o drogas. Según recordó, esa situación se remontaba a antes de 2018 y se había agravado luego de que el cantante atravesara operaciones de cadera y rodilla en 2017.
"Me llamaba y me convocaba porque estaba solo en la casa. 'Te necesito', me decía", relató. También recordó que el músico le pedía que lo llamara cuando llegara a su auto, porque temía por su seguridad: "Cuando yo salía, me pedía que lo llamara al llegar al auto. 'Mirá que son gente jodida', me decía".
El sacerdote contó que solía visitarlo durante la madrugada y que las personas que permanecían en la vivienda lo trataban con respeto por su condición religiosa. "Mi peaje era el agua bendita", recordó.
Las armas y su interpretación del homicidio
Consultado sobre la presencia de armas, Scicchitano Tagle aseguró que en una oportunidad llegó a observar una en la cintura de una de las personas que frecuentaban la vivienda, aunque aclaró que no pudo identificarla ni precisar sus características. Según su relato, Pity Álvarez consideraba que tener un arma podía darle seguridad frente a las amenazas que percibía.
"Esto no es para matar a nadie. Esto me da una seguridad cuando estoy solo porque no quiero que me pase nada", le habría dicho el músico cuando le preguntó por qué la tenía. Además, aclaró que solo la vio aquella vez y que desconocía cómo había llegado a sus manos.
Al recordar el crimen de Cristian Díaz, el cura contó que recibió la noticia con sorpresa y señaló que, según sabía, Álvarez había regresado a su casa porque una de sus perras había tenido cría y quería atenderla. En ese momento estaba acompañado por su novia Agustina, a quien también conocía.
"Él no salió ese día con ganas de prepotear a nadie", sostuvo. En su interpretación, el hecho ocurrió en un contexto de temor extremo y describió lo sucedido como una "turbulencia pasional", al considerar que una persona desbordada por el miedo puede reaccionar de manera violenta sin haber tomado previamente la decisión de matar.
"Fue un ataque de locura del momento", afirmó. Además, aseguró que el músico "jamás dijo: 'A este lo voy a matar'" y que, aunque podía pronunciar frases amenazantes, no lo consideraba una persona guiada por la violencia.
"Me duele que estén hablando de un asesino porque no es un asesino, está muy lejos de serlo", expresó el sacerdote, quien manifestó así su postura sobre la conducta del cantante.
Por último, al recordar otros episodios que daban cuenta del deterioro que observaba en Álvarez, mencionó una situación en la que el músico tenía que grabar y, como estaba afónico, se colocó WD-40 en la garganta.
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