Gran Hermano, Gran Negocio
*El 9009 es el número que llegó para serrucharle el piso a la publicidad.
*Los llamados y los mensajes de texto para votar en el reality y decidir quién se queda y quién se va se impusieron como la mayor fuente de ingresos del programa.
*Aquí, un análisis cuantitativo del fenómeno de Gran Hermano, para afilar el lápiz y conocer los números de la casa más redituable del país.
Es viernes a la tarde y en el gimnasio las bicicletas fijas están todas ocupadas. De frente al televisor, muchos de los que pedalean para no ir a ningún lado miran Gran Hermano mientras mandan mensajitos de texto. ¿Serán algunos de los SMS que están provocando un cambio de paradigma en relación a los ingresos que produce la televisión?
Y una muestra de cuán carnales se han vuelto las relaciones entre los canales y las telefónicas, es la presencia, en la página oficial de Gran Hermano, de la sección Telefe Móvil, que permite ingresar a los servicios de Personal, Movistar y CTI Móvil. Allí se ofrece la posibilidad de bajar al celular el ringtone de Gran Hermano –hay para elegir entre El beso del Osito y la cortina de GH 2007-, el logo, los wallpapers y los videos de los participantes de la casa.
“El secreto mejor guardado de Gran Hermano no es si ya tienen decidido quién va a ser el ganador sino cuánto dinero se recauda”, afirma Alfredo Goijman, periodista especializado en economía y negocios que sale al aire en La Nueva Tarde, por Radio América y en Al pie del Carbón, por Radio del Plata. “Y lo que hace tambalear paradigmas no es precisamente el monto de dinero que circula sino la forma en que se obtienen estas ganancias, ya que por primera vez, la publicidad dejó de ser la mayor fuente de ingresos para dejarle su lugar a los llamados telefónicos”, asegura el periodista y explica que las telefónicas no quieren dar números para ilustrar este fenómeno.
El dinero recaudado por las llamadas y los mensajitos que llegan al 9009 se divide en tres porciones: el canal, las telefónicas y la productora Endemol, creadora del formato de Gran Hermano, se reparten la torta: aproximadamente la mitad queda para la compañía telefónica, y el resto se negocia en función de la popularidad del programa: entre un 20 y un 50 por ciento suele quedar para las empresas que brindan la plataforma informática para procesarlos y el resto, para la productora.
Cada vez que el público vota por uno de los dos nominados se reciben unos 300 mil mensajes. Si fueran la mitad en llamados y la otra en mensajes, el total facturado sería de 255 mil pesos. Si a la productora le queda un 35 por ciento de esa cifra estamos hablando de algo más de 89 mil pesos cada semana. Aunque hubo momentos, como el día de la eliminación de Vanina Gramuglia, en que entraron a las arcas de Telefe unos 200 mil pesos.
Mucho más que mensajitos
Pero los ingresos por mensajes de texto no son las únicas entradas a las arcas del reality:
- El segundo de publicidad se cotiza en 3.000 pesos.
- El disco oficial, de Leader Music, contiene el hit “El beso del Osito” -inspirado en el beso entre Jessica y Jonathan- y una selección de los temas preferidos de los chicos en la casa.
- Y cuando los chicos son expulsados, la cosa no termina ahí: Telefe maneja la representación artística de los que salen de la casa y se queda con el 30 por ciento de sus ganancias durante dos años. Todo lo que los expulsados ganen por ser ex – GH, desde lo que les pagan por ir a los boliches hasta lo que puedan cobrar por hacer producciones para revistas o asistir a programas de televisión, sigue yendo a parar a la caja de la emisora.
- Otro ámbito que genera mucho movimiento es Internet: ingresando a Speedy, la banda ancha del Grupo Telefónica, se puede navegar por el sitio oficial de Gran Hermano 2007 y chatear con los participantes a medida que van dejando la casa. Además, quienes ingresen al sitio pueden acceder a cuatro cámaras exclusivas para clientes de Speedy, participar en un juego que promete la posibilidad de ganar visitas a la casa y entradas para las Galas de Expulsión.
Y ya fuera de la casa y lejos de Telefe, el reality le sigue dando de comer a muchos:
- El merchandising que circula por el mercado negro incluye, entre otras cosas, al peluche “Nando” y sus imitaciones varias y la camiseta de Newell’s Old Boys que usó Damián.
- En los portales de Internet venden espejos con venecitas como los que hay en el baño de GH, afiches del programa –si comprás 5 te llevás 1 de regalo- y hasta el detector de mentiras que se usa en la casa.
- Los negocios de muebles ponen en la vidriera el sillón rojo del confesionario y las mesas ratonas blancas que decoran el living de la casa.
Las cuentas de los participantes
Mientras están en la casa, los chicos cobran 1.500 pesos por mes y el monto desciende a 200 pesos cuando salen.
Pero afuera del bunker empiezan a tener ingresos por otro lado: las revistas pagan por las producciones fotográficas –a Claudia Ciardone le habrían dado 10 mil dólares por mostrar su anatomía-, los boliches llegan a poner alrededor de 900 pesos por la presentación de algún gran hermano y los expulsados, además, reciben toda otra clase de propuestas laborales que suman a sus ya abultados bolsillos –volviendo a Ciardone, a ella la tentaron con 1500 pesos para convertirse en notera del programa AM de Telefe-.
Al ganador del juego lo esperan los 100 mil pesos que, comparados con el premio de un millón de reales –alrededor de 1 millón 500 mil pesos argentinos- que se entrega en Brasil, parece bastante poco.
El cambio de paradigma
“La relación pasiva que existía entre el espectador y la televisión se volvió activa mensajito de texto mediante –señala Goijman- y esto demostró que cuando una persona tiene el poder para decidir algo, toma el teléfono y lo hace más allá del premio que pueda ganar, sólo por la necesidad de justicia que tiene la gente. Ahí toman decisiones que en otros aspectos no pueden tomar”, analiza el periodista y no sale de su asombro cuando afirma que hay gente que lleva anotaciones de cómo se van dando las nominaciones de los distintos personajes y arma mapas con las relaciones entre los habitantes de la casa.
“De los números del rating se desprende que hay casas donde la televisión no se apaga nunca, y donde antes estaba la radio, ahora está Gran Hermano como música de fondo”, plantea Goijman. Por eso le parece coherente la cantidad de SMS que llegan al programa: “Antes había limitaciones y la televisión no lograba arrancar la relación con la gente, ahora es posible estar comunicado al instante y podés mandar un mensaje de texto desde el baño para influir en una votación”.
Según el periodista, los SMS no sólo están generando un cambio de paradigma en los medios de comunicación sino que también están teniendo una fuerte influencia en el lenguaje, porque ahora se habla y se escribe al estilo mensaje de texto más allá de cuál sea el soporte.
Un cambio de paradigma que lleva, entre otras cosas, a que Gran Hermano sea, más que nada, un Gran Negocio que mueve millones.
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