Ian Moche respondió las críticas que recibió tras su paso por "Almorzando con Juana"
El niño lamentó los comentarios que le hicieron en redes sociales, pero dio una contundente respuesta a sus detractores.
Ian Moche fue uno de los invitados a Almorzando con Juana este domingo y, pese a haber tenido un momento para concientizar sobre el autismo, recibió duras críticas por haber sido parte de la mesaza. El niño decidió hacer un descargo en sus redes.
“Muchos me dijeron que era un maleducado, que era infumable, que tenía que empezar a tomar Rivotril por la ansiedad, que no merecía estar en ese programa”, contó, y aclaró: “Yo quiero decirles que fue muy difícil para mí estar en ese programa”.
Y luego continuó: “Imagínense que uno de los desafíos de las personas autistas es poder entender la dinámica de una conversación. O sea, por ejemplo, a veces no entiendo las pausas, necesito un determinado tiempo para explicar las cosas, o las explico de una forma completamente distinta. Y a veces interrumpo porque no puedo terminar una idea”.
Además, dijo: “Pensemos que era yo el único autista y había otras cinco personas neurotípicas que estaban en esa mesa. Me fue muy difícil la verdad, porque me contradecían o me decían ‘pero’, o sea, me invalidaban”.
“Realmente no era que lo hacía de maleducado. Pero es mi superinterés comunicar, o sea, significa que técnicamente yo voy a hablar de ese tema y voy a hablar mucho” y remarcó: “Además, los autistas hacemos algo que se llama infodumping, que es una muestra de amor autista, o demostrar que nos gusta un interés. Eso significa hablar mucho de un determinado tema hasta el punto en que muchas veces podemos llegar a agotar, pero realmente yo necesitaba hablar de eso y quería ayudar”.
"Si se fijan bien, me levanté tres veces a llorar porque sentía que yo estaba mal, que me estaba equivocando, porque todos me invalidaban, y que estaba quedando mal. Y ahora también me está pasando porque mucha gente me está diciendo comentarios espantosos en Instagram”, lamentó.
Asimismo, destacó: “Imagínense que el color, la textura, el olor, todo te impacte y que además cuando recién pones el alimento en la boca, te gusta el sabor, pero sentís arcadas todo el tiempo. Eso es lo que me pasa a mí. Muchas veces con las comidas veo el color, la textura, el sabor, que en realidad no es la fruta, no es la verdura, es la textura... Realmente yo necesitaba mi comida y no es que soy un beneficiado, no es que tengo coronita, no soy un infumable ni un mal educado. Tengo mis necesidades”.
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