Insólita visita de la esposa del vicepresidente a Gran Hermano

Espectáculos

*Karina Rabolini, la esposa del vicepresidente de la Nación y candidato por el oficialismo a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, encabezó el jurado de un desfile de moda en Gran Hermano.
*¿Es compatible la investidura que ella tiene por ser la pareja de quien secunda al Presidente con la participación en la parodia organizada en un reality show?

Lejos, muy lejos de la febril actividad política que desarrolla Cristina Fernández de Kirchner, Karina Rabolini, la esposa del vicepresidente Daniel Scioli se muestra desinteresada del devenir político de su marido. Sin embargo, y aunque sea por carácter transitivo, Rabolini goza de una investidura que difícilmente sea compatible con su participación en un programa como Gran Hermano.

Y es que Rabolini, una especie de “Segunda Dama”, podría, debería pensar -y actuar en consecuencia-, que más allá de los simpático que pueda ser que la esposa de un vicepresidente encabece un jurado de “notables” que juzga el desempeño como modelos de los participantes de un reality, lo cierto es que en su condición de esposa del vicepresidente y candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, es por lo menos cuestionable.

Karina Rabolini es empresaria más allá de del rol de su marido, pero también resulta irritante que una cuestión como la investidura, en este caso de un miembro del Poder Ejecutivo -y su esposa- sea relegada por la popularidad que conlleva participar de un programa televisivo.

Exponerse de esa manera también da lugar a especulaciones perfectamente razonables. Por caso, alguien podría argumentar que Rabolini es “conocida”, pero se podría especular que difícilmente hubiera sido convocada al programa más visto de la televisión argentina si no gozara de una súbita popularidad a partir de su relación con el vicepresidente de la Nación, y según la mayoría de las encuestas (40% de intención de voto), el próximo gobernador de la provincia más rica y poblada del país. Incluso se puede ir más allá y juzgar que la empresaria no desaprovecha la notoriedad que implica el cargo en el poder ejecutivo de Scioli y lo utiliza para promocionar su negocio.

Por último está la cuestión de los medios de comunicación y el discurso ligeramente obsceno. Escuchar de la esposa del vicepresidente decir que “lo importante es que cuando uno se viste esté cómoda, que te identifiques”, refiriéndose a las mujeres del país (¿?), cuando su marido posiblemente dirigirá una provincia que según el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) tiene 1,2 millones de mujeres por debajo de la línea de pobreza, es, al menos, chocante.

En otra de sus intervenciones en el programa, tuvo un arranque que podría adjudicarse a Mariano Grondona y explicó: “Elegancia viene del latín elegere, que quiere decir elegir, porque una mujer elegante no necesariamente es esclava de la moda, no necesariamente usa ropa cara, sino es la mujer que crea su propio estilo, que sabe elegir sus cosas y puede combinarlas”.

Las instituciones merecen ser respetadas, y los hombres y mujeres que las representan deberían tener un cuidado especial en su desempeño público. No sólo se obtienen beneficios, también las investiduras implican una responsabilidad.

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