José María Muscari fue estafado en la fiambrería del barrio: "El robo del siglo"

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A través de sus redes sociales, el productor se mostró indignado por cómo le cobraron el envasado y corte del kilo de jamón crudo.

El mundo virtual se convirtió en el escenario de un descargo que rápidamente capturó la atención de miles de usuarios. José María Muscari recurrió a su cuenta oficial de Instagram para expresar ante sus fieles seguidores su total indignación por el exagerado precio que tuvo que pagar en un comercio del barrio de Recoleta, todo por el simple trabajo de feteado y envasado al vacío de una pieza de embutido que le habían obsequiado. El relato, cargado de impotencia y sorpresa, no tardó en volverse tendencia en las plataformas digitales.

Con su habitual histrionismo, el reconocido director teatral comenzó su video dándole un marco dramático a la insólita secuencia que le tocó experimentar en carne propia en el distinguido vecindario porteño: "Vamos a hablar del robo del siglo", arrancó a modo de título para introducir la anécdota.

Según explicó detalladamente, un allegado le regaló un pedazo de jamón crudo que pesaba exactamente un kilo. Ante esto, el artista resolvió que lo mejor sería cortarlo en finas fetas con dos objetivos claros en mente: almacenar una parte para el consumo diario en su hogar y destinar el resto para compartir con amigos durante una juntada organizada para mirar el partido de la Selección Argentina de fútbol frente al combinado de Egipto.

Confiando en la lógica comercial habitual, el productor teatral se acercó hasta el establecimiento de Recoleta y dejó el producto para que realizaran la tarea mecánica sin consultar previamente el tarifario por dicho servicio. "Cometí un grave error, por confiado o descuidado, y no pregunté cuánto me iba a salir", admitió con total honestidad de cara a sus seguidores de la red. La verdadera complicación se desató al regresar al mostrador para retirar los paquetes terminados.

"Quiero que entiendan bien la anécdota, porque el jamón crudo lo llevé yo, no que me lo dieron, llevé el kilo de jamón crudo, me cobraron 90 mil pesos. Quedé anonadado", disparó frente a la cámara de su teléfono móvil con los ojos abiertos de par en par. Desconcertado por semejante cifra, Muscari intentó buscar una explicación racional por parte del fiambrero que lo estaba atendiendo.

"Le digo al tipo, ¿pero cuánto salen los 100 gramos de jamón crudo? Me dice, entre 8 mil y 14 mil pesos. Lo único que atiné a decirle al de la fiambrería es, pero entonces me sale lo mismo comprarlo que cortarlo", reconstruyó sobre el insólito ida y vuelta.

Lo que más llamó la atención del dramaturgo fue la llamativa reacción del trabajador del local, quien lejos de ensayar una justificación corporativa o defender los valores de la empresa, terminó dándole la razón de manera sumamente llana: "El tipo pensó un segundo y dijo, y, sí"

Tras esa llamativa contestación, el director teatral reflexionó con notable bronca sobre la distorsión de precios en la economía local: "¿Ustedes entienden el delirio del argentino, de la fiambrería de Recoleta?". Y sumó sin filtros de ninguna clase: "No me entra en la cabeza, gasté 90 mil pesos en cortar jamón crudo. Váyanse a la con... de la lora".

Asumiendo su parte de responsabilidad en el descuido doméstico, Muscari concluyó su posteo esperando que su experiencia le sirva de lección tanto a él como a su comunidad virtual: "Desde ya que me hago cargo de mi error, y que tengo que aprender desde hoy para siempre, que nunca más tengo que encargar algo si antes no pregunto antes cuánto va a salir".

Para cerrar la seguidilla de videos que abrió un intenso debate en el mundo virtual sobre los abusos en los comercios de zonas exclusivas, el realizador remató con total incredulidad: "Nunca imaginé, ni en el planeta más recóndito de mi inconsciencia, que me podían llegar a cobrar 9 mil pesos por cada 100 gramos de fiambre cortado. No me entra en la cabeza todavía lo que tuve que pagar, les juro, estoy anonadado"

El fuerte descargo del artista disparó todo tipo de opiniones cruzadas en las plataformas digitales. Mientras que una parte de los internautas consideró que bajo ningún punto de vista debería haber abonado semejante monto y que la falta de consulta previa respondía a un gesto de confianza elemental hacia el comerciante, otro sector le sugirió que hiciera un escrache público revelando el nombre de la fiambrería de Recoleta, una alternativa que el director teatral descartó de forma categórica en sus publicaciones.

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