La nueva vida de Daniela Redín, la nena de "Son de diez" que tuvo que dejar todo tras sufrir una estafa
Daniela Redín comenzó a trabajar cuando tenía apenas 6 años y fue una de las caras infantiles más reconocidas de la televisión argentina.
Daniela Redín conoció la fama cuando todavía era una niña. Con apenas 6 años debutó en Estrellita mía, la novela protagonizada por Andrea Del Boca, y rápidamente comenzó a formar parte de algunas de las ficciones y programas más populares de la televisión argentina de finales de los 80 y principios de los 90.
Su papel más recordado llegó en Son de diez, donde durante cuatro años interpretó a la hija menor de Silvia Montanari y Claudio García Satur. Sin embargo, cuando tenía 15 años, su carrera artística se interrumpió abruptamente y decidió alejarse de las cámaras.
A los 45 años, aquella niña que creció frente a las cámaras lleva una vida completamente diferente: se recibió de abogada especializada en derecho laboral, trabaja de manera independiente y en relación de dependencia, está casada y es mamá de Agustín y Julieta. En una entrevista con LA NACION, Redín reconstruyó aquella etapa y contó qué la llevó a abandonar la televisión.
De la fama infantil a una nueva profesión
Según recordó Daniela, su acercamiento a la actuación comenzó casi de manera casual. Tenía apenas 5 años cuando se presentó a un concurso para formar parte de Estrellita mía, después de insistir para que su mamá la llevara. Quedó seleccionada tras varios castings y comenzó así una carrera que se extendería hasta su adolescencia.
Después llegaron trabajos en ficciones como Regalo del cielo, Amigos son los amigos, Clave de sol y Manuela, además de participaciones en otros ciclos de la época. Pero Son de diez fue, sin dudas, uno de los proyectos que más recuerda.
Durante esos cuatro años compartió elenco con figuras como Silvia Montanari, Claudio García Satur y Carlos Calvo, entre otros. De aquella época conserva especialmente el recuerdo de quienes la acompañaron y cuidaron mientras trabajaba siendo una niña.
“Silvia Montanari era como una segunda mamá, y Claudio García Satur me cuidaba muchísimo”, recordó en diálogo con el medio antes mencionado.
Redín también contó que su infancia estuvo marcada por una rutina poco habitual: salía de la escuela y se cambiaba en el auto para llegar a las grabaciones. La única condición que sus padres le pusieron para continuar trabajando era que mantuviera buenas notas. Ella no solo cumplió, sino que convirtió el estudio en una parte fundamental de su vida y años después se recibió con diploma de honor.
Por qué dejó la televisión a los 15 años
Su salida de la televisión estuvo relacionada con dos situaciones que ocurrieron prácticamente al mismo tiempo. Por un lado, su padre atravesó un grave problema de salud que implicó una larga recuperación y un importante esfuerzo económico para su familia.
Al mismo tiempo, sus padres habían cambiado de representante. Según relató Daniela, el nuevo representante terminó estafándolos y abandonando el país. Existía un contrato y un poder para que esa persona cobrara por sus trabajos, por lo que la familia quedó a la espera de que ambos documentos caducaran.
Con los años, y después de convertirse en abogada, Redín revisó aquella situación desde otra perspectiva y reconoció que hoy hubiera actuado de otra manera.
La salida de la televisión, además, significó un cambio brusco para una adolescente acostumbrada a la exposición pública. Había sido reconocida en la calle, firmaba autógrafos y hasta necesitaba custodia en algunas funciones teatrales. De un momento a otro, todo eso desapareció.
“Fue duro ser súper conocida y, de pronto, no poder estar más en los medios. Sentí como un gran vacío al principio”, contó.
La contención de su familia y de sus amigos fue fundamental durante esa etapa. Con el tiempo, Daniela también pudo dimensionar que había vivido experiencias poco habituales para una niña: interpretó situaciones que todavía no comprendía completamente y tuvo que enfrentarse a historias destinadas a un público adulto.
A los 18 años, cuando finalmente terminó el período que la mantenía alejada de la actividad, tuvo la posibilidad de regresar. Sin embargo, decidió no hacerlo. Ya había terminado la secundaria, había perdido el contacto con antiguos compañeros y profesionales de la televisión y sintió que regresar implicaba comenzar prácticamente desde cero.
“Creo que me dio miedo”, reconoció.
En paralelo, encontró otro camino profesional. Primero comenzó a estudiar Relaciones Públicas, pero durante la carrera descubrió que las materias vinculadas al derecho eran las que más le interesaban y decidió cambiar de rumbo. Finalmente se recibió de abogada y se especializó en derecho laboral.
Su familia y la posibilidad de volver a actuar
En el plano personal, Daniela formó una familia junto a Christian Encinas, también abogado. Llevan 17 años juntos y 11 años de matrimonio. Tienen dos hijos: Agustín, de 21 años, y Julieta, de 11.
Según contó, Christian también ocupa un lugar central en la vida de su hijo mayor y actualmente está en proceso de adoptarlo.
Aunque durante décadas la actuación quedó atrás, Redín reconoce que nunca dejó de sentirse actriz. A los 45 años, incluso, contempla la posibilidad de volver a ponerse frente a una cámara.
“De chica siempre dije que iba a ser abogada, más allá de que nací actriz y voy a morir actriz, porque me identifico con eso y es algo que voy a llevar toda la vida”, aseguró.
Ahora, con otra edad, una familia consolidada y una vida profesional completamente diferente, analiza tomar clases de teatro y reencontrarse con aquella vocación que marcó su infancia.
“Es algo que me encanta. Y sí, creo que volvería con todo lo que viví, lo que recorrí, la madurez, la familia que armé, que son un gran soporte”, sostuvo.
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