La revelación de Carlos Portaluppi sobre su carrera que sorprendió a Mario Pergolini
Durante una entrevista con Pergolini, el actor contó un detalle de su intimidad y explicó por qué dejó su carrera universitaria antes de terminarla.
El reconocido actor Carlos Portaluppi estuvo presente en el estudio del ciclo "Otro día perdido", donde mantuvo una distendida charla con Mario Pergolini y sorprendió al revelar un aspecto poco conocido de su formación académica. Durante el intercambio televisivo, el artista contó que, previo a consolidarse en el ámbito dramático, cursó la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata. A pesar de haber alcanzado el cuarto año de los estudios universitarios, decidió abandonar las aulas para dedicarse de lleno al teatro.
Al rememorar aquella etapa de su vida, el invitado admitió que jamás logró proyectarse trabajando en el rubro del diseño edilicio, manifestando con soltura: “Hubiera sido pésimo. Yo creo que, como actor, sería un buen arquitecto”. En esa misma línea, el intérprete explicó que, con el transcurso de los años, el impulso artístico fue cobrando un protagonismo absoluto en sus prioridades cotidianas.
Al abordar las razones que lo llevaron a modificar su rumbo profesional, el actor aclaró que el cambio de dirección no respondió a exigencias de su entorno familiar, dado que sus progenitores no le impusieron mandatos sobre su vocación. No obstante, reconoció que su propio nivel de autoexigencia terminó provocándole un desgaste frente a las obligaciones académicas de la facultad. Evaluando el proceso que lo condujo a las tablas, el artista reflexionó: “Creo que me fue ganando el deseo, el oficio, la energía y el amor”.
En el tramo más emotivo del reportaje, el protagonista recordó sus inicios en la formación actoral. El intérprete detalló que comenzó sus estudios dramáticos junto a dos jóvenes oriundas de Rojas, con un docente que viajaba semanalmente desde Buenos Aires hacia La Plata para dictar los talleres. Al profundizar sobre el impacto que tuvo la entrega de su formador, el invitado remarcó con admiración: “Iba y volvía a las 2 de la mañana a su casa por la vocación”.
Según el testimonio del propio artista, el compromiso de aquel docente resultó determinante para brindarle el impulso necesario y orientar definitivamente su vida hacia el arte dramático.
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