La cantante supo acomodarse socialmente e hizo su gran entrada del brazo de su marido en uno de los casamientos de más alto perfil.
Lily Allen está hecha toda una señora. La otrora exultante
cantante pop se convirtió en una verdadera lady de la alta sociedad
inglesa tras su matrimonio con el empresario Sam Cooper y su estilo mutó de rockero a super chic, como lo comprobó el martes pasado en una boda campestre.
La
cantante de "Smile" llegó del brazo de su marido con un maxi vestido
holgado a rayas con pechera cuadriculada que tenía un corte en el medio,
que desgraciadamente dejó ver parte de su corpiño, lo que opacó
brevemente su look, como la mostró el sitio inglés Daily Mail.
Allen,
de 28 años, fue una de los privilegiados invitados al casamiento de la
fashionista Millie Mackintosh con el músico Professor Green que se
celebró en el club de campo Babington House cerca de Frome, en Somerset.
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