Más de 20 mil fanáticos y una noche mágica con Bob Dylan
*El músico estadounidense dio anoche un concierto en el Estadio de Vélez Sarsfield en el que recorrió gran parte de su repertorio.
*Sonaron temas clásicos como "Blowin'in the wind" y "Like a rolling stone", sostenidos por una sólida banda que fusionó con virtuosismo géneros musicales como el country, rock, folk y jazz.
Austero y con la sola intención de entregar su música, el artista estadounidense Bob Dylan brindó anoche un emocionante concierto ante 23 mil personas en el estadio de Vélez Sarsfield, que pudieron observar el paso de la estela de una leyenda viva, una de las figuras más importantes del siglo XX y seguramente del actual.
La cancha estuvo copada en su mayoría por jóvenes de entre 20 y 30 años, que escucharon a un Dylan enmarcado por una escenografía austera, con la iluminación justa, todo estuvo montado para no opacar a la música y a las palabras, esa parte importante del arte del músico nacido en Duluth, Minnesota.
Dylan entró en silencio al escenario y arrancó con "Rainy Day Women #12 & 35", un blues del disco "Blonde on Blonde", una joya de la discografía mundial, con su voz hecha un graznido pero con una banda que desde ese momento hizo mil maravillas.
Apoyado en la base conformada por Tony Garnier en bajo, el baterista George Recile, la estructura musical permitía que se lucieran los guitarristas Denny Freeman y Stu Kimball, amén de lo que hizo Donny Herron en violín y en las guitarras pedal steel y lap steel.
La banda fue lo mejor de la noche, músicos que sabían pulsar en el momento exacto y que pasearon sabiamente por aguas del blues, el country, el folk, el jazz y el rock, como lo demostró Freeman que realizó unos punteos estupendos a lo largo del show.
Dylan ovacionado
La primera ovación, Dylan se la llevó al ingreso, la segunda al tocar "Lay, Lady, Lay", un hermoso rezongo de amor incluido en el disco ultracountry "Nashville Skyline" grabado en 1969.
"Lay, Lady, Lay" abrió el segmento country ya que le siguió "Watching the river flow", incluida en una colección de éxitos, y en la que Herron en la guitarra pedal steel y Freeman en su Fender Stratocaster marrón hicieron viajar a las 23 mil personas presentes por las Pampas en un tren herrumbrado, viejo lento.
De aquel Dylan de principios de los 60 que fue considerado como el portavoz de una generación, el artista comprometido, surgió la inoxidable "Masters of War" del seminal "Freewhelin" (1963) y cuyos versos no perdieron vigencia.
Parado, tocando los teclados, recitó aquellas frases: "ustedes que nunca han hecho nada que no sirva para destruir el mundo, juegan con mi mundo como si fuera vuestro juguete, ponen un arma en mi mano, y se ocultan de mi vista, pero cuando las balas empieza a surcar el aire, dan la vuelta y salen corriendo".
Un repaso por su producción más actual
Para ratificar que no se trata de un artista que vive del pasado y que no tiene nada nuevo que ofrecer, Dylan tocó "The Levee's Gonna Break", de su último y buen disco "Modern Times" del 2006, acompañado por Herron en mandolina eléctrica y Garnier en un contrabajo.
Luego siguió "Things haved changed", el tema que Dylan compuso para la banda de sonido del film "Chicos maravillosos" y que le permitió ganarse un Premio Oscar.
"Workingman's Blues #2", una hermosa balada de "Modern Times" fue la excelente apertura para "Just like a woman", una de las canciones de amor más hermosas compuestas por Dylan.
Luego pasó el rock con "Honest with me" del disco "Love and Theft" y minutos más tarde, "When The Deal Goes Down" de "Modern Times" a mitad de camino de un vals y un jazz cerrado por Freeman y otro punteo antológico, de notable buen gusto.
Dylan volvió a rockear al tocar "Highway 61 Revisited", de su disco homónimo del 65, que se inició con un recitado de típicamente dylaniano sobre una charla bíblica entre Abraham y Abe.
Dylan, que creció admirando a Woody Guthrie, Pete Seeger y al padre del country Hank Williams, se metió en el folk, con un Hammond de la mano de "Nettie Moore" de su disco "Modern Times".
Conmoción en el público por las épicas "Like a Rolling Stone" y "Blowin' in the wind"
Mientras que "Summer Days" de "Love and Theft" fue un blues movido, con una cadencia más blanca que negra que le dio la apertura a la épica "Like a Rolling Stone", que sonó conmovedora.
Ese fue el cierre de la primera parte, coreada por la gente, a la que le entregó para los bises el blues "Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again" del disco "Blonde on Blonde", sin que ni él, ni Freeman, Garnier y Kimball se quitaran los sombreros que lucieron a lo largo de todo el show.
"All along the watchtower" es un de los bises de la gira, pero se rotaba con "Blowin' in the wind", aunque anoche Dylan decidió tocar las dos, y "Blowin", un himno de protesta por excelencia, fue el cierre para la magnífica noche estrellada que Dylan tuvo en Vélez, en su tercera vez en suelo argentino.
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